domingo, 17 de mayo de 2015

Victoria a través de la oración (Lección 1 – Nivel 2)

Dios nos lleva a un nuevo nivel en la vida espiritual.

Sobre la oración se ha escrito mucho. Basta que vaya a una librería cristiana para que pueda apreciar la infinidad de títulos y de autores que versan sobre cómo orar y las estrategias para ser eficaces cuando vamos a la Presencia de Dios. Ahora, ¿realmente sirven todos esos textos? Sin duda que sí, entonces, ¿por qué nos avanzamos? Porque hay una enorme brecha entre conocer cómo y vivir el cómo.Hasta tanto logremos superar esa brecha, probablemente no daremos pasos sólidos para experimentar crecimiento en nuestra espiritualidad. De lo contrario, sin duda, nos moveremos en un desasosiego permanente, sin poder llenar el vacío que representa no poder sostener una relación íntima y edificante con el Dador de la vida.

 Si ha caminado por ese sendero de búsqueda que parece interminable y a primera vista se aprecia que se pierde en un horizonte lejano, llegó al lugar apropiado.





Llegue a una conclusión: Quizá no sabe orar y ¡necesita aprender! Creo que todos hemos pasado por ese momento decisivo en nuestra vida espiritual. Y cuando dejamos de lado todo viso de orgullo para dar paso a contemplar la posibilidad de que si bien no sabemos orar, deseamos aprender cómo y reconocer que quien puede ayudarnos es Dios mismo.

            Dios nos ayuda a orar como debemos

Al dirigirse a los creyentes de Roma en el primer siglo, que sin duda experimentaban al igual que nosotros inquietud sobre cómo orar, el apóstol Pablo sentó las bases del principio más maravilloso que podemos aplicar a nuestra espiritualidad devocional: Dios nos enseña a orar.
Él escribió: “Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y el Padre, quien conoce cada corazón, sabe lo que el Espíritu dice, porque el Espíritu intercede por nosotros, los creyentes,  en armonía con la voluntad de Dios.”(Romanos 8:26, 27.¿Se ha preguntado alguna vez si su oración está llegando a la Presencia del Señor? Creo que a todos nos ha ocurrido. Es una expectativa que quisiéramos colmar, con esa misma ansiedad de quien espera que toquen a la puerta de su apartamento y un cartero con rostro sonriente le saluda y luego le dice: “Aquí Dios le envía un mensaje”. Usted mira el sobre, cuidadosamente acomodado, y sabe que ahí está la respuesta pero al mismo tiempo una amalgama de sentimientos le lleva a sentir temor de abrirlo.

 ¡Dios nos ha enviado un mensaje claro sobre cómo orar! Está en las Escrituras y es Pablo quien lo deja claro: El Espíritu Santo intercede por nosotros y nos ayuda a orar como debiéramos. Es Dios mismo quien nos guía por el sendero apropiado.

               Aprendemos del Maestro de maestros

Cuando procuramos cómo orar adecuadamente, y más si estamos desarrollando algún ministerio en la extensión del Reino de Dios, debemos acudir al ejemplo que nos brinda el Señor Jesús y que se consigna en los Evangelios.




Una buena sugerencia es que tome la Biblia y comenzando desde Mateo hasta concluir en Juan, resalte con colores cada uno de los pasajes donde se habla de la oración y de algo que era una disciplina diaria en el Señor Jesús: Orar.

Medite en esos versículos y pregúntese de qué manera puede aplicarlos a su vida. Puedo asegurarle que iniciará un proceso maravilloso de crecimiento espiritual que irá en aumento cada día.

                Comience sus jornadas en oración

 Con más frecuencia de lo que quisiéramos, estamos muy ocupados con los quehaceres que tenemos escritos en la agenda, pero también aquellos que salen al paso y que nos resultan inevitables.Abrimos los ojos al sonar la alarma del reloj despertador—lo más probable es que el primer pensamiento sea para Dios--, e inmediatamente tomamos conciencia que llegó la hora de emprender un nuevo día y de atender múltiples compromisos, compromisos que a veces nos esclavizan.

 ¿Cuál es el primer punto que debemos atender? Sin duda el hablar con Dios, quien guía nuestros pasos y es quien prospera nuestros planes y proyectos cuando los sometemos en Sus manos (Salmo 37:5) Pero, seamos sinceros: No lo hacemos así.

 Generalmente saltamos de la cama y emprendemos el ritual de arreglarnos, tomarnos un desayuno ligero e ir al trabajo; nos ocupamos ocho horas o quizá más en la oficina o la factoría, y regresamos cansados para reiniciar el ciclo unas cuantas horas después.

 Nuestro amado Salvador  iniciaba su día en oración. El evangelista Marcos relata que: “A la mañana siguiente, antes del amanecer, Jesús se levantó y fue a un lugar aislado para orar.”(Marcos 1:35.

 ¡Claro que las jornadas de Jesús eran intensas, pero aun así, no por ello dejaba de orar! Esa práctica de intimidad con el Padre que era cotidiana en el Salvador, no era cuestión de unas veces y otras no, sino de todos los días, recién comenzaba a amanecer.Como apreciará, es tiemplo de aplicar modificaciones a nuestra cotidianidad y empezar cada mañana en oración, que sin duda, agrada a nuestro amado Creador. El rey David lo expresó con las siguientes palabras: “Oh Dios, tú eres mi Dios; de todo corazón te busco. Mi alma tiene sed de ti; todo mi cuerpo te anhela en esta tierra reseca y agotada donde no hay agua.”(Salmo 63:1.
 Es esencial que no solo anhelemos a nuestro Padre celestial como un rapto de emocionalismo, sino con un corazón sincero, y que desarrollemos intimidad con Él emprendiendo cada día con oración.
              Tome decisiones, pero con oración

Desconozco cuántas veces ha cometido errores por decisiones equivocadas. En mi caso han sido muchas las veces que fallé al inclinarme por un negocio, un viaje o simplemente una compra doméstica. Minutos, horas o días después me arrepentí. ¡No había nada qué hacer! Lo más probable es que a todos nos ha ocurrido lo mismo. Nos dejamos guiar por amistades o quizá un promotor comercial. Nos pintan un panorama alentador, que promete mucho. Llegado el momento comprendemos la magnitud del equívoco.

Nuestro Maestro Jesús no tomaba decisiones sin antes consultarlas al Padre. Sus actuaciones estaban rodeadas por oración, como lo leemos en Evangelio de Lucas: “Cierto día, poco tiempo después, Jesús subió a un monte a orar y oró a Dios toda la noche.”(Lucas 6:12.¿Por qué lo hizo? Porque al día siguiente debía escoger a sus discípulos. Y Él oró sin medir el paso de las horas. Intimidad con Dios. Permanencia en Él.

  Un principio que aprendemos para nuestra vida práctica de fe, es orar antes de decidir algo, incluso aquello que nos parezca muy trivial.

                Termine sus jornadas en oración


 Lo mejor que podemos hacer como discípulos de Jesús el Señor, es comenzar nuestras actividades diarias en oración, pero además, terminar las jornadas en búsqueda del rostro de Dios.

¡Cuántas veces pretextamos estar muy cansados para no orar! No le ha ocurrido a usted solamente. A mí, al vecino, a todos. Y el hecho de tratarse de un comportamiento o hábito común, no significa que sea bueno. Por el contrario, es equivocado y nos lleva a errores, por con Dios iniciamos el día y con él, debe terminar.Sólo cuando aplicamos modificaciones a nuestro esquema de oración, podemos expresar: “En paz me acostaré y dormiré, porque solo tú, oh Señor, me mantendrás a salvo.”(Salmo 4:8.

 No es asunto de si queremos o no, sino de evaluar qué nos conviene. Y usted está llamado a tomar decisiones radicales, que con ayuda de Dios, permanezcan en el tiempo.

             ¿Cuánto tiempo orar?

 Con frecuencia al dictar conferencias me preguntan: ¿Cuánto tiempo debemos orar? Y mi respuesta es invariablemente la misma: Todo cuanto más pueda.El apóstol Pablo reafirma este principio cuando enseña: “Nunca dejen de orar.”(1 Tesalonicenses 5:17.Orar debe ser un principio de vida que no se circunscribe a tiempo, sino más bien, a la disposición de nuestro corazón. Orar siempre.

 Le animamos para que evalúe su vida de oración y, desde hoy, aplique modificaciones en la meta que nos asiste de desarrollar intimidad con Dios…





Preguntas para evaluar su vida de oración y experimentar crecimiento diario:




Por favor, tome tiempo para leer las preguntas. En caso de que hayan citas bíblicas, búsquelas y medite sobre lo que enseñan a su vida. Podemos asegurarle que experimentará crecimiento espiritual cada día…




a. ¿Qué significa para su vida el pasaje de Romanos 8:26, 27?¿Qué le enseña particularmente en cuanto a la oración?

b. ¿Considera que sus oraciones están llegando a la presencia de Dios?¿Por qué razón considera que tal vez no es así?

c. ¿Por qué es importante iniciar nuestras jornadas en oración (Salmo 37:5)?

d. ¿Con cuánta frecuencia iniciamos nuestras jornadas en oración?

e. ¿Qué debemos hacer cuando nuestro anhelo es Dios en nuestra vida (Salmo 63:1)?

f.  ¿Cómo iniciaba y terminaba el Señor Jesús sus jornadas (Marcos 1:35; Mateo 14:23)?

g. ¿Qué nos garantiza, en nuestra vida diaria, el que pasemos tiempo en oración (Salmo 4:8)?

h. ¿Hemos meditado en torno a cuánto tiempo debemos orar (1 Tesalonicenses 5:17)?


SOMOS GUERREROS PERO POR QUÉ PELEAMOS Y CONTRA QUIENES

               SOMOS GUERREROS

El cuerpo de Cristo no tiene ni idea de que es parte de un poderoso ejército, muchos pasan por la vida sin pena ni gloria y sin enterarse tan siquiera que hay una guerra, una batalla campal y a muerte alrededor de nosotros.

 Como unos de los ex-cristianos socializadores e ignorantes de muchas verdades, estamos muy agradecidos que el Señor JESHUA en su misericordia abrió nuestros ojos y oídos y transformó nuestros corazones de piedra y los hizo de carne para así ser sensibles y discernir al Espíritu Santo y la verdad que nos rodea, y así finalmente convertirnos y ser transformados en VERDADEROS CRISTIANOS Y GUERREROS, cambiándonos diariamente de gloria en gloria a su imagen y semejanza. Estamos muy agradecidos de este privilegio que nuestro Señor JESHUA nos ha permitido.


 La verdad entre muchas otras cosas, es que aunque muchos no lo sepan, no lo crean y no lo entiendan es que somos soldados de un ejército poderoso y gigantesco cuyo Capitán es el REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. No somos unos locos fanáticos que se creen que son guerreros, no!!! Y el verdadero evangelio es que somos unos valientes guerreros que arrebatamos diariamente el Reino de los Cielos, el cual sufre violencia desde la caída de Satanás y sus aliados, y que está a punto de culminar. Y sólo los valientes y los que crean que esto es verdad, los que entiendan y asuman su rol como parte de este ejército del gran YO SOY, serán los que asuman y peleen en estas batallas.

             ¿POR QUÉ ESTAMOS PELEANDO?

Estamos primeramente peleando por nuestras vidas. Aunque ya el Señor JESHUA venció en la Cruz y arrebató las actas y decretos que nos eran contrarias, de las garras del acusador, nuestra batalla aun no ha terminado, porque seguimos viviendo en un mundo caído y necesitamos todos los días colocarnos la armadura de Efesios 6:14-18 diariamente y orar, leer la Palabra para que los dichos de YAWE sean guardados en nuestro corazón (mente) y así defendernos declarando la Palabra contra cualquier ataque del enemigo, que es contra quienes peleamos. Aprendiendo día a día a pelear, sabremos guardarnos puros y santos para ser dignos de ver a nuestro Padre en su venida.

            ¿CÓMO PELEAMOS?

De rodillas somos más grandes y más fuertes que nuestros enemigos, y postrados aun más!!! Ayunando, intercediendo los unos por los otros, leyendo la Palabra, orando por sabiduría y discernimiento del Espíritu, escuchando a varones o varonas de Dios que nos hablan la Palabra 'no adulterada', y no volviéndonos a fábulas engañosas que nos harán caer de las filas de nuestro batallón. Así es que se pelea: CON ALABANZA, CON ADORACIÓN, CON ACCIÓN DE GRACIAS, CON DANZA, CON SONIDO DE BOCINA, CON GRITO DE VICTORIA Y DE JÚBILO. Declarando en voz alta la Palabra y las verdades que nuestro Dios nos ha prometido, recordando que ella es nuestra arma más poderosa porque el cielo y la tierra pasarán, mas la Palabra de Dios nunca pasará, permanecerá eternamente y para siempre, es indestructible y es espada de doble filo cortante y penetrante, ante la cual Satanás y su secuaces también tiemblan y no les queda más remedio que huir!!!


 Tú, varón y varona de guerra, es hora que le preguntes al Espíritu de JESHUA que te ha sellado y que habita en ti, que te dé dirección, discernimiento y traiga convicción a tu vida. Esto no es para unos cuantos, es para todos. Esto no es sólo para pastores, ministros, maestros. líderes, apóstoles, misioneros, noooo!!! Entiéndelo, eres guerrero por naturaleza desde la creación de todas las cosas y es hora de que te despiertes y caigas en cuenta que tu misión aqui es pelear, sí, pelear por tu alma y una vez que hayas aprendido a defender, guerrear y vencer por las almas de los escogidos que aun están perdidos o permanecen dormidos e ignorantes, es tu trabajo!!! es tu labor!!! es tu misión!!!

 GUERREROS!!!! LEVÁNTENSE, DEN GRITO DE GUERRA 

Alístense en las filas y llénense de conocimiento y madurez con la práctica diaria como si estuviesen siendo entrenados en la milicia del mundo natural pero además de un esfuerzo y entrenamiento físico y mental, tenemos el entrenamiento espiritual el cual cuesta pero fortaleciéndonos en el Poder de la fuerza del Señor, lo logramos hasta llegar a su estatura y con su fuerza llegaremos a estar listos y aptos, no sólo para defendernos de los embates del enemigo sino para batallar y vencer por nuestros hermanos.

 Es una decisión que debemos tomar todos por individual, pero que al final nos resultará de beneficio a todos en unión cuando empecemos a luchar e interceder por arrebatarles las almas al ángel caído, y es una realidad que debemos creer como si nuestra vida depende absolutamente de ello (lo cual literalmente es así!!!).

              PARA ESTO FUIMOS CREADOS

  Somos guerreros y poco a poco iremos asumiendo y entendiendo que si no nos ajustamos y aceptamos nuestro destino y responsabilidad, seremos zarandeados de contínuo en nuestro caminar, anadaremos desnudos y descubiertos ante nuestros enemigos, sin defensas siendo golpeados, maltratados, torturados y vencidos, derrotados de aqui para allá mientras vivamos, y ni siquiera podremos defendernos nosotros mismos, sino que jamás podremos pelear ni defender a nuestros seres amados, amigos, y aun aquellos que es nuestro deber aun sin conocerles, batallar por sus vidas.


 Depende de ti que lees este mensaje, si te vas a responsabilizar y pararte en la brecha por tu vida, la de los tuyos y la de tus hermanos. ¿Estás dispuesto? Eres un verdadero guerrero o eres un cristiano socializador y cómodo, que sólo busca un poco de comunión con Dios???

 Oramos al Señor por la vida de todo aquél que lee este artículo para que la luz de JESHUA 'HA MESHIACH te alumbre y te abra todos tus sentidos, y asumas tu posición en este ejército. En el nombre de JESHUA 'HA MESHIACH lo oramos. Amén.



 



Siete fundamentos para la victoria en la Guerra Espiritual

Cerró la Biblia con sumo cuidado. Se esmeraba en evitar su deterioro. “Eres obsesivo”, le dijo su madre en cierta ocasión. Él personalmente creía que se trataba de ser cuidadoso. Pero algo que le inquietaba, después de leer la Palabra de Dios, era su vida espiritual.

 Como guerreros espirituales estamos llamados a librar la batalla contra el mundo de las tinieblas ejerciendo la autoridad de Cristo.

En la oficina, a la mañana siguiente, se encontraría como siempre con la orden de su superior para que enmascarara ciertos informes financieros que a simple vista pasaban desapercibidos, pero que resultaban ilegales. Una investigación en profundidad hubiera revelado que iban en contravía de lo dispuesto por las autoridades de impuestos del país.De otra parte estaba su novia, Aurora. Llevaban siete meses de relación. Algo de telenovela, como solía repetir. Con dificultades, pero firme. El problema –sin embargo—se había presentado dos semanas atrás. Tras quedarse solos, sucumbieron a la tentación y terminaron cayendo en fornicación. La situación había sido puesta en consideración del pastor de la congregación, y además de separarse temporalmente del ministerio, pactaron no volver a hacer lo mismo; pero estaba tentado de llamarla para que se vieran en un lugar discreto…Y para terminar el cuando, el examen que tendrían en la Universidad. Un parcial de cálculo. No era bueno para las matemáticas, pero debía enfrentarlos. José, un amigo, le había propuesto que hicieran trampa copiando las fórmulas. ¿Qué hacer? Estaba tentado.Pero volvía al asunto central: su fidelidad a Jesucristo. Estaba por encima de todo. No obstante con tantas sutiles invitaciones del enemigo espiritual para volver al pecado, no sabía qué hacer. ¿Orar? Por supuesto. Pese a ello, en algunos momentos pensaba que la incitación era mayor que sus fuerzas…

          Permanecer firmes en Cristo, la meta

Estamos librando una batalla permanente contra el mundo de las tinieblas y estamos llamados a ganar la guerra Ser cristiano no es fácil. Si alguien le vendió una idea contraria, permítame decirle que no le dijo la verdad plenamente. Aun cuando usted y yo nos propongamos caminar victoriosos, siempre tendremos a Satanás procurando hacernos caer.Si deseamos con todo el corazón, permanecer firmes y vencer, debemos recordar siempre que andar en los propósitos de Dios se edifica sobre tres cimientos: el primero, la Obediencia; el segundo, la Fidelidad, y el tercero, la Perseverancia.

Estos tres ingredientes aplicados a nuestra vida personal y espiritual, nos fundamentan para alcanzar la victoria. Un descuido, desencadenará un revés que a la postre puede conducirnos a una situación tan compleja o más aún que cuando comenzamos a caminar en la vida cristiana.

               La guerra no está ganada aún

Si buscáramos expresarlo en términos militares, podríamos decir que la vida cristiana es como una guerra. Es probable que ganemos algunas batalles, pero si nos descuidamos, podemos perder todo el cometido. ¿Cuándo se produce una derrota? Cuando confiamos en nuestras fuerzas e incluso, en la intuición, antes que en la fortaleza que proviene del Señor Jesucristo y que nos ayuda a vencer (Filipenses 4:13) Hoy deseo compartirle siete principios dinámicos que le llevarán a la victoria personal y espiritual y evitarán que Satanás lo saque del camino. Para ilustrarlos, le invito para que lea el capítulo 6 del libro de Nehemías, desde los versículos 1 hasta el 14. Allí encontrará la historia de este valeroso patriota que se había dado a la tarea de reconstruir los muros de Jerusalén, en medio de una gran oposición.Siempre he pensado que su situación es muy similar a las adversidades que afrontamos a diario cuando nos asiste la meta de guardarnos en el sendero de la verdad, con el Señor Jesucristo.

 1.- Sea consiente que Satanás no se quedará quieto jamás

Satanás está vencido. Lo derroto el Señor Jesucristo al morir por el pecado del mundo en la cruz. No obstante, dado que es tozudo, se resiste a la derrota y no se da por vencido en su meta de provocar nuestra ruina personal y espiritual. Por ese motivo debemos permanecer alerta.
Nehemías había adelantado el proceso de levantar los muros de Jerusalén. Un motivo de gozo, sin duda, pero inmediatamente asomó un motivo de preocupación: la oposición, fruto del obrar satánico para impedir que siguiera adelante. La Biblia relata el acontecimiento en los siguientes términos: “Sambalat, Tobías, Guesén el árabe y el resto de nuestros enemigos se enteraron de que yo había reconstruido la muralla, y de que se habían cerrado las brechas (aunque todavía no se habían puesto las puertas en su sitio). Entonces Sambalat y Guesén me enviaron este mensaje: «Tenemos que reunirnos contigo en alguna de las poblaciones del valle de Ono.» En realidad, lo que planeaban era hacerme daño.”(Nehemías 6:1, 2.

 Es probable que considere estar atravesando por un período excelente, de solidez espiritual, pero ¡cuidado! No se confíe. Es cuando más debe redoblar sus oraciones. Como un soldado en tiempos

 2.- Permanecer con la mirada firme en Jesucristo, sin hacer concesiones al mal


Un amigo que cayó en fornicación me relataba que su revés espiritual se produjo cuando atravesaba por el mejor momento en su vida ministerial. Tenía sinnúmero de invitaciones a predicar, daba conferencias en instituciones cristianas y la iglesia donde ministraba experimentaba crecimiento en su membresía. Creía que todo iba bien. Y en ese contexto fue que terminó enredándose con una mujer que llegó a la congregación en estado de crisis, buscó consejería y terminaron enredándose sentimentalmente.

Una situación real para recabar en la necesidad de permanecer firmes, con la mirada puesta en Jesucristo. Él es quien nos fortalece para vencer. Si damos concesiones, por pequeñas que sean, al mal, terminaremos volviendo atrás.
Nehemías se vio enfrentado a caer. De su puño y letra relata que los enemigos no perdían oportunidad para llevarle al rincón, entre la espada y la pared; “Así que envié unos mensajeros a decirles: «Estoy ocupado en una gran obra, y no puedo ir. Si bajara yo a reunirme con ustedes, la obra se vería interrumpida.»”(Nehemías 6:3.

La maldad es la maldad. No podemos dejar que nos domine ni tienda sobre nuestra vida una red que nos lleve a caer. Lo más aconsejable en todo momento es mantenernos firmes, con la mirada puesta en Jesucristo. Es la única forma de evitar apartarnos del sendero apropiado.

3.- Satanás es astuto y perseverante en su meta de sacarnos del camino

Hace algún tiempo fui al Teatro Municipal de Santiago de Cali a disfrutar de una versión moderna de la Caperucita Roja, el memorable cuento de los hermanos Grimm. Aunque el auditorio estaba lleno de niños y niñas, no puedo negar que disfruté bastante la función. En uno de los momentos de mayor tensión, un actor que hacía las veces de lobo, estaba arrimado a un árbol cavilando cómo engañar a Caperucita y a su abuela. Es la mejor imagen que tengo de Satanás. Siempre urdiendo cómo llevarnos a caer en pecado.

Nuestro amoroso Padre celestial nos asegura la victoria en la guerra espiritual…

Los enemigos de Nehemías procuraban tenderle trampas, y eran persistentes, tal como nuestro adversario espiritual. Astutos y perseverantes, dos características que también identifican a Satanás. El héroe israelita relata que: “Cuatro veces me enviaron este mensaje, y otras tantas les respondí lo mismo.”(Nehemías 6:4.

 Si nuestro enemigo espiritual es perseverante para conducirnos a pecar, más perseverantes debemos ser usted y yo en la oración. La dependencia del Señor Jesucristo es nuestra garantía de victoria.

 4.- No preocuparnos por el qué dirán

Alba Ruby no volvió a la iglesia. ¿La razón? No resistía las críticas de los vecinos los viernes y domingo, cuando al término del culto, regresaba Biblia en mano. Se burlaban por lo bajo y le hacían sentir mal. Finalmente se dejó arrastrar por las circunstancias y no se congregó más.

En oración es como libramos las batallas contra el mundo de las tinieblas... Jamás olvide que el Señor Jesucristo nos asegura la victoria.

He aquí uno de los problemas más grandes del cristiano hoy día: el temor al qué dirán. Satanás se aprovecha de esta circunstancia para tender trampas. Igual ocurrió con Nehemías. La diferencia es que a él le importó muy poco lo que pensaran los enemigos y siguió adelante.

El pasaje Escritural señala que “La quinta vez Sambalat me envió, por medio de uno de sus siervos, el mismo mensaje en una carta abierta, que a la letra decía: «Corre el rumor entre la gente —y Guesén lo asegura— de que tú y los judíos están construyendo la muralla porque tienen planes de rebelarse. Según tal rumor, tú pretendes ser su rey, y has nombrado profetas para que te proclamen rey en Jerusalén, y se declare: "¡Tenemos rey en Judá!" Por eso, ven y hablemos de este asunto, antes de que todo esto llegue a oídos del rey.» Yo envié a decirle: «Nada de lo que dices es cierto. Todo esto es pura invención tuya.»”(Nehemías 6:5-8.Algo que sí debe inquietarnos es andar mal con el Señor Jesús. Pero ser fieles al Señor, en absoluto. Las burlas y críticas no deben pesar por encima de nuestra fidelidad, que reviste toda la importancia del mundo, en nuestra meta de crecimiento personal y espiritual.

5.- No permitir que nos gobiernen el temor y los pensamientos de acusación

Hay dos armas sutiles de Satanás que han producido muchas más caídas que la fornicación, la ambición o la vanagloria. Esas dos estrategias son el temor y los pensamientos de acusación. Resultan ser muy eficaces entre aquellos cristianos que no permanecen fieles a Jesucristo.Nehemías pudo identificar a tiempo los dardos que estaba lanzando el enemigo y asumió una actitud firme: “En realidad, lo que pretendían era asustarnos. Pensaban desanimarnos, para que no termináramos la obra. «Y ahora, Señor, ¡fortalece mis manos!» ” (Nehemías 6:9.

 Si nos afirmamos en Jesucristo, podemos tener conciencia de vencedores. Nada nos detendrá. No importa cuántos obstáculos surjan en el camino, saldremos airosos.

 6.- Reconocer que tenemos una naturaleza de vencedores en Dios

Cierta vez entrevisté –recuerde que mi profesión secular es la de periodista—a un corredor de Kenya que ganó en dos años consecutivos, la Maratón Río Cali. Una verdadera gacela desplazándose con gracia sobre el pavimento. Le pregunté cómo era que había ganado con ventaja a otros competidores internacionales. Su respuesta fue contundente: “Porque yo vine fue a ganar. No vine a perder”. Él tenía clara su naturaleza de vencedor.

 Igual usted y yo. Debemos tener conciencia de que somos vencedores. Dios no nos creó para ser perdedores. Nehemías era conciente de este hecho, de acuerdo con lo que apreciamos en su relato: “Fui entonces a la casa de Semaías, hijo de Delaías y nieto de Mehitabel, que se había encerrado en su casa. Él me dijo: «Reunámonos a puerta cerrada en la casa de Dios, en el interior del templo, porque vendrán a matarte.¡Sí, esta noche te quitarán la vida!» Pero yo le respondí:—¡Yo no soy de los que huyen! ¡Los hombres como yo no corren a esconderse en el templo para salvar la vida! ¡No me esconderé! ”(Nehemías 6:10, 11.

 Lea cuidadosamente el texto. Piense por un instante que al igual que Nehemías, ni usted ni yo somos de los que huyen ante los primeros problemas. Por el contrario, nos enfrentamos con el convencimiento de que ganaremos, que saldremos airosos, porque quien pelea la batalla y nos asegura la victoria es Jesucristo.

7.- Guardar nuestro testimonio de visa

Jamás olvidaré al esposo de una creyente, contrario él al Evangelio, que cierto día pidió cita para entrevistarse conmigo. Le dijo a la secretaria que la reunión conmigo revestía un carácter de “importante”. Cuando finalmente nos encontramos, me recriminó que un domingo a media mañana, me había visto en un balneario de la ciudad, con una ropa indecente, bebiendo cerveza y filtreando con una joven. “Imposible. Por cuatro razones: no voy a balnearios porque no se nadar; segundo, siempre que salgo, lo hago con mi esposa y mis hijos; tercero, no bebo jamás y ni siquiera lo hacía cuando no era cristiano, y cuarto, los domingos –en su totalidad—estoy ocupado en la iglesia todo el día. En semana, estoy en la oficina”, le respondí. El hombre se retiró furibundo, sin doblegar su argumento de que, a quien había visto, era a mi.Testimonio de vida. Tres palabras pequeñas pero con un alcance enorme. Usted y yo debemos cuidar nuestro testimonio de vida. Imagínese: sin ser cierto este hombre afirmaba haberme visto, ¡qué tal que hubiese sido cierto! Usted y yo somos cartas leídas. Me ha ocurrido encontrarme en muchos lugares que me saludan amablemente. No las recuerdo pero apenas intercambiamos unas cuantas palabras me dicen: “Usted predicó cierto día en nuestra congregación”. ¿Se da cuenta? Tenemos quien nos vea por todas partes. Es una razón de peso para cuidar nuestro testimonio de vida, además por supuesto, de que deberemos dar cuentas a Dios de nuestros hechos.

Como leemos en la vida de Nehemías, él guardo y fue muy celoso con su testimonio de vida: “Y es que me di cuenta de que Dios no lo había enviado, sino que se las daba de profeta porque Sambalat y Tobías lo habían sobornado. En efecto, le habían pagado para intimidarme y hacerme pecar siguiendo su consejo. De este modo podrían hablar mal de mí y desprestigiarme. «¡Dios mío, recuerda las intrigas de Sambalat y Tobías! ¡Recuerda también a la profetisa Noadías y a los otros profetas que quisieron intimidarme!» ”(Nehemías 6:12-14.Tenga presente que usted debe seguir firme, fiel a Jesucristo, y que tomado de Su mano, jamás sucumbirá porque—también recuérdelo—, si nos descuidamos, Satanás aprovechará cualquier oportunidad para hacernos caer en pecado y sacarnos del camino…

 Tal vez no ha tomado la decisión más importante

Es probable que no haya recibido a Jesucristo en su corazón. Recuerde que esa es la decisión más importante en la vida de todo ser humano. Si no lo ha hecho, hoy es el día para que lo haga. Basta que eleve una oración sencilla, incluso allí donde se encuentra. Dígale: “Señor Jesucristo, te recibo como mi único y suficiente Salvador. Gracias por perdonar mis pecados en la cruz y darme la vida eterna. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”