miércoles, 13 de mayo de 2015

LOS DEMONIOS ACTÚAN A TRAVÉS DE LOS ANIMALES

PARTE 1: SI USTED CREE EN DIOS Y EN LA BIBLIA, TIENE QUE CREER ESTO.

Se sabe que los animalitos, mascotas y otros, que tienen las personas de la brujería en altos rangos, son demonios encarnados: esto es demonios que utilizan el cuerpo de los animales para manifestarse y actuar. Éstos animalitos se utilizan como: los ayudantes de la bruja o del mago; otros como oráculo; otros como espías; entres otras funciones que se les asignan cada vez que la bruja o mago tiene que hacer sus hechizos. Se consideran un regalo del diablo, que le hacen en el día de la iniciación, en la escuela de brujos.



Cuando una persona tiene alguna relación con la brujería, siempre se desconfía de las mascotas de la casa. Puede estar en el perro, gato, loro, sapo, conejo, ratón, insectos y otros de tamaño pequeño. Cualquier animal doméstico puede ser utilizado con esos fines.Animales grandes son utilizados para recibir espíritus de adivinación como el caballo, ciervos y cuervos. Estos animales con demonios dentro, tienen la capacidad de HABLAR audiblemente y ¡en idioma humano!



Ahora entendemos un poquito más, porqué a Walt Disney se le ocurrió hacer esa serie de diseños de personajes demoníacos, llenos de animales domésticos semi humanos y parlantes. Próximamente hablaremos ese tema de: los clásicos de Walt Disney.
 
Recuerden la mula de Balaam en la Biblia, en el libro de Números 22. Cuando el brujo se dirigía al lugar especial donde tenía que hacer un trabajo con maldición, contra el pueblo de Israel, el Espíritu de Dios intervino y la mula del brujo se manifestó.

PARTE 2: NÚMEROS 22:22 al 30.


Repasemos el impresionante, e increíble diálogo, del brujo con su mula (asna):

"Y la ira de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos criados suyos. Y el asna vio al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y se apartó el asna del camino, e iba por el campo. Entonces azotó Balaam al asna para hacerla volver al camino. Pero el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas que tenía pared a un lado y pared al otro. Y viendo el asna al ángel de Jehová, se pegó a la pared, y apretó contra la pared el pie de Balaam; y él volvió a azotarla. Y el ángel de Jehová pasó más allá, y se puso en una angostura donde no había camino para apartarse ni a derecha ni a izquierda. Y viendo el asna al ángel de Jehová, se echó debajo de Balaam; y Balaam se enojó y azotó al asna con un palo.

Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces? Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. ¡Ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría! Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado hacerlo así contigo? Y él respondió: No." Amén.

   Tómese un minuto para reflexionar y salir del asombro.

Observen la actitud del demonio delante de la presencia del Ángel. ¡Se frenó inmediatamente! Es toda una cuestión espiritual. TINIEBLA que está frente a la LUZ. El demonio se resistía pasar por allí porque veía el Ángel; estaba la presencia de Dios activa en ese lugar. Otro detalle importante es la actitud de Balaam, el brujo. No se alteró porque hablara la mula, parece que ya estaba acostumbrado a las manifestaciones espirituales en su animal. Lo que lo indignaba era que su mula no quería obedecer y él no entendía por qué. Hasta que apareció el ángel a Balaam, y entonces le explicó todo.

Muchos alegan que esta mula habló, porque fue un milagro de Dios. La mula se detiene delante de la presencia de Dios la cual nadie puede resistir, y Dios usa la boca del animal para hablar. Esta versión puede ser válida si se trata de enseñar de manera superficial. Cualquier persona puede fácilmente aceptar esa versión. Pero esta interpretación es muy ingenua si se toma en cuenta todo lo que realmente era la vida y la profesión de Balaam.

        PARTE 3: LOS DEMONIOS Y LAS MASCOTAS.

 Si usted no se apercibe de la presencia de los demonios en su vida o alrededor, crea que las mascotas que están en su casa, sí se dan cuenta que hay algo en el ambiente. Y si usted no toma una actitud acertada de ponerse a orar o reprender, el demonio terminará dentro de su mascota.
¿Por qué? Porque usted está actuando como un incrédulo aunque sea cristiano. Le parece que las cosas no son así, que no es para tanto, que todo es impresión suya, que no pasa nada. Está menoscabando su adversario, el diablo, y eso le da ventajas a él para hacer lo que quiera.



Preste siempre atención en su perro, gato, peces, pájaros, tortuga, ardilla, gallina lo que sea. Le haré unas preguntas:
¿Éstos tienen actitudes que le llaman la atención, raras o fuera de lo normal?

¿Sus ojos brillan de una forma especial, o parece que lo miran como si fuera una persona?
 ¿Tienen actitudes de violencia o rechazo inesperadas?

¿Le provocan a usted sensaciones de miedo, susto o rechazo, cuando aparecen en el ambiente donde usted está?

¿Actúan alrededor suyo como siguiéndolo todo el tiempo, usted se siente observado?

¿Le perturba que su mascota esté de noche en su dormitorio?

Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es positiva, hay un caso de influencia de demonios en su mascota, que debe ser resuelto ya.



Los niños también tienen percepción especial para las cosas espirituales. Y muchas veces ellos detectan en los animalitos cosas que nosotros no hacemos caso, porque “son niños”. Los niños pueden terminar siendo víctimas de los espíritus malignos, que se usan de las mascotas para invadir el hogar. Hay que prestar atención a los niños. Muchas veces asociamos lo que ellos dicen, a los programas de televisión, y no les hacemos caso; pero no olvidemos que los programas, están hechos para influenciar espiritualmente.

Si usted está lleno de la presencia de Dios, el diablo no entrará en usted, obviamente. Pero como sucedió al brujo Balaam, el demonio de su mascota estaba ahí en la presencia del Ángel, muerto de miedo, pero estaba ahí. Si los paganos y brujos utilizan los animales domésticos para trabajos espirituales, ¿qué le hace pensar a usted con tanta seguridad, que su mascota en el patio, está “libre” de esas manifestaciones y ataques?.

            PARTE 4: ¿CÓMO PROTEGER MI MASCOTA?

Usted debe hacer la misma oración que haría por cualquier persona. Porque lo que está en cuestión no es una mascota o una persona, no se trata de un animalito o un ser humano, se trata que usted tiene que sacar un demonio que se metió donde no le corresponde, un intruso en su casa, y en lo que es suyo, un intruso que está perturbando su vida, y utilizando su mascota.

Debe reprenderlos y echarlos fuera. Utilizar todas las armas espirituales que conoce, porque el demonio no va a querer salir fácilmente.Si su mascota está bien, debe prevenirse y protegerla con la misma presencia del Espíritu de Dios, los ángeles y la Sangre de Cristo. Sí, la Sangre de Cristo. No es que Cristo murió por su mascota, como muchos se burlan de este asunto y mal interpretan; Cristo murió por usted, y él cuida y protege todo lo que es suyo; todo lo que usted tiene  material, animal, todas sus posesiones, todo Dios se lo dio para su bendición. Y lo correcto es consagrarlo, santificarlo, ponerlo todo en las manos de Dios, y bajo la cobertura de la Unción del Espíritu Santo.

              
PARTE 5: REFLEXIÓN FINAL.

Si ha tenido tipos de problemas con mascotas últimamente, le sugiero que además de las oraciones y reprender esos demonios intrusos, bueno será que santifique su casa, su familia y sus mascotas. Haga un acto de consagración y todo lo que tiene será bendito, y estará guardado por Dios.
También se puede ungir con aceite; pero para eso se debe pedir ayuda en la iglesia: de los ancianos en el ministerio, los diáconos, de los pastores, o del líder de grupo de guerreros intercesores. No lo haga usted mismo, a menos que esté muy seguro de su autoridad espiritual en Cristo.



Por el bien de la familia, y por el bien del animalito que apreciamos tanto, es muy importante atender el estado espiritual de nuestras mascotas, si queremos disfrutarlas y estar tranquilos.Amen. 

La fuerza para perdonar proviene de Dios

La fuerza interna para perdonar proviene de Dios


1. Lectura Bíblica: Salmo 84:11, 12; Mateo 18:21, 22

2. Meditación familiar:

Los seres humanos tienen actitudes que no podemos entender fácilmente. Todas, sin duda, producto del pecado. Satanás utiliza a  quienes están inmersos en una situación de pecaminosidad para llevarles a los extremos. Domina sus pensamientos y sus acciones, lo que sin duda ocurrió con su ex esposo.

            Dios le ama a usted y a su familia, pero como en el caso del sabio y paciente Job, circunstancias totalmente ajenas a su voluntad, buscaron robarle la paz.


            Dios comprende su deseo de servirle y serle fiel. La Biblia anota que “...sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová, no quitará el bien a los que andan en integridad. Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía”(Salmo 84:11, 12)

            Él quiere lo mejor para nosotros, pero insisto, hay quienes movidos por la maldad, ponen tropiezo a los planes divinos.

            Hay un incidente que arroja luces a este respecto y que leemos en el evangelio de Marcos: “Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. Esto les decía claramente. Entonces  Pedro le tomó aparte y comenzó a reconvenirle. Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de delante de mi, Satanás! Porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.”(Marcos 8:31-33. Cf. Lucas 22:3, 4)

            Satanás está a la zaga. Busca  el más mínimo descuido para atacar a creyentes fieles, como sin duda lo es usted.

            Es apenas comprensible que perdonar cuando hemos sido duramente ofendidos por nuestro cónyuge o alguien muy cercano—no es fácil. Solamente Dios puede colocar en nosotros esa capacidad de perdonar, aún a aquellos que deliberadamente nos están causando dolor y daño físico.

            En la Biblialeemos una escena dramática que trae enseñanzas prácticas para nosotros hoy. Tras haber sido hallado culpable de predicar el evangelio de Jesucristo, Esteban –uno de los diáconos del primer siglo—fue condenado a morir apedreado. “Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven llamado Saulo. Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió”(Hechos 7:58-60).

            ¿Quién pudo concederle esa capacidad de perdonar a quienes estaban lacerando su cuerpo con piedras? Dios. Él es quien nos ofrece esa hermosa posibilidad, y no solo posibilidad sino poder para hacerlo.

            El texto nos enseña que la voluntad divina es que en nosotros haya perdón, como a su vez lo enseñó el Señor Jesucristo: “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mi?¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aún hasta setenta veces siete”(Mateo 18:21, 22)

            ¿Sólo pudieron algunos perdonar? En absoluto. Todos tenemos—con ayuda de Dios—ese poder. El apóstol Pablo escribió: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”(Filipenses 4:13)

            Sométase a Dios. Entréguele esa situación que trae dolor a su corazón. Debe quedar sepultada en el pasado. El presente y el mañana están delante de usted. La única forma de disfrutar lo que resta por vivir, sin rencores, es involucrando a Dios en el problema. El perdón es necesario, y Él con su divino poder le abrirá las puertas para perdonar.

Si no ha recibido a Jesucristo en su corazón, hoy es el día para que lo haga. Puedo asegurarle que no se arrepentirá. Prendidos de la mano de Jesucristo llegamos siempre a nuevos niveles de crecimiento personal y espiritual. Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo. No se arrepentirá.




3. Oración familiar:




“Amado Dios, reconocemos que perdonar no es fácil, y menos en nuestras fuerzas. Pedimos tu poder, tu fortaleza y tu sabiduría para que nos permitas perdonar a los miembros de la familia con los que pudiéramos haber tenido diferencias. Sabemos que esa capacidad de perdón no proviene de nuestro interior porque quizá nos agobia el rencor o el resentimiento, pero que sí podemos lograrlo si nos sometemos en tus manos. Te damos gracias por tu amor. Amén”




4. Una Meta familiar para hoy:




Pediré perdón a  los miembros de mi familia a quienes hubiere ofendido, y con ayuda de Dios, les perdonaré sin importar cuál haya sido la ofensa

Cuidando todo lo que Dios nos provee

Debemos valorar aquello que Dios nos provee diariamente.

1. Lectura Bíblica: Juan 6.1-14; Mt 25.14-29

2. Versículo para memorizar:

“Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”( Mateo 25.23:)

3. Reflexión en la Palabra de Dios:

Si tuviéramos que calcular la cantidad de desechos que producimos diariamente, la mayoría de nosotros descubriría que estamos botando demasiado, incluyendo comida. Pero, de tener la oportunidad, ¿quisiéramos mirar detalladamente lo que arrojamos? El hecho es que nuestra basura puede impartirnos sabiduría. Ella nos recuerda que no somos criaturas independientes que nos mantenemos por nuestros propios esfuerzos o recursos.

No podemos dejar de crear desechos. Aun el agua más pura se convertirá en desecho en nuestro cuerpo. Siempre hay algo que sobra. Los muertos son los únicos que no producen nada.

            En este país, tendemos a ser derrochadores. Nos inclinamos a cansarnos de nuestra ropa antes de que se gaste. A menudo nos servimos demasiada comida y botamos el resto, sepultando más de 30 millones de toneladas de comida en basureros cada año (como nación, generamos alrededor de 250 millones de toneladas de desecho anualmente).

La verdad es que botamos mucho porque compramos demasiado. Y compramos demasiado porque, en el país de la abundancia, no siempre es fácil saber la diferencia que existe entre necesidad y deseo. Siguiendo la lógica, hay algo que está claro: en términos de economía humana, cuando tenemos más, botamos más.

            Pero no es así en la economía de Dios. En Juan 6.1-14, leemos acerca del momento en que Jesús convirtió el almuerzo de un muchacho en un banquete para 5.000 hombres. Cuando todos habían comido y quedado maravillados, Él dijo a sus discípulos: “Recoged los pedazos  que sobraron, para que no se pierda nada” (v. 12). A pesar de su capacidad de producir recursos infinitos, Jesús recomendó el ahorro. Eso es difícilmente lo que esperamos nosotros.

Cuando la comida es escasa, cuando los recursos son pocos, y cuando un dios es limitado y sus milagros poco frecuentes, esperamos que haya frugalidad. ¡Sí, ahorramos cada migaja!¡Porque quién sabe si habrá más después! Pero ¿cuándo el Dios de toda plenitud ha dejado de saciar cada apetito y satisfacer cada necesidad? Aun así, ¿qué no se pierda nada? Sí, aun así. Especialmente así. En tiempos de abundancia, como también de escasez, los recursos de Dios son preciosos.

En la economía del Señor —tanto en la de la abundancia como en la del ahorro— estamos llamados a no desperdiciar nada. En la parábola de los talentos del Señor Jesús (Mt 25.14-29), vemos esto de nuevo.

            Dos hombres responden acertadamente en cuanto a los vastos recursos que les fueron confiados por su amo (un “talento” equivalía a veinte años de salario). Invierten sabiamente y ganan más, devolviendo el doble a su amo. Pero el último hombre, que había recibido la menor cantidad de dinero, no hace uso de lo que recibió sino que lo entierra por temor y desconfianza.

            Entonces lo devuelve de mala gana a su jefe, diciéndole: “Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste (v. 24). No solo falla al no hacer uso del recurso que le había proporcionado su amo, sino que su motivación para no usarlo realmente aumenta su delito: proyecta su propia mezquindad a un hombre dadivoso. Por no confiar en lo que su amo le ha entregado, ni en su naturaleza generosa, el hombre lo pierde todo. Mientras tanto, a los hombres que han duplicado su dinero se les da más.

Tenemos que recordar que las palabras de Jesús rara vez funcionan en un solo nivel. Más tarde, en el texto de Juan 6, Él da un nuevo significado a lo que los discípulos habían presenciado en la alimentación de los 5.000.

El Señor Jesús se identifica claramente a sí mismo como el pan del cielo (v. 41), y al hacerlo da a entender que su cuerpo fue partido para proveernos una vida que no tiene fin. Los discípulos no debían desperdiciar ni siquiera las migajas sobrantes. De la misma manera, nosotros no debemos desperdiciar el pan de nuestras mesas ni la redención que el pan simboliza. No debemos desperdiciar el cuerpo partido de Cristo. Debemos valorar nuestra redención y atesorarla para alimentar a otros.

            Para utilizar nuestra redención bien, no podemos enterrar o almacenar lo que el Señor pone bajo nuestra mayordomía —ni nuestro dinero o nuestro tiempo; ni (literalmente) nuestros talentos, afectos, pérdidas, aflicciones o fortalezas. Al igual que los hombres de la parábola, ya sea que se nos entreguen una o cinco bolsas de oro, se espera que utilicemos y multipliquemos lo que hayamos recibido, para el éxito de todos.

Servimos al Dios de la abundancia y también del ahorro, cuyas medidas son muy diferentes a las nuestras. En una cultura derrochadora que nos incita, paradójicamente, a consumir por un lado, y a salir de las cosas por el otro, el Señor calladamente nos ordena, en medio de un banquete: Que no se pierda nada.

            Cuando vemos bien el valor de todo lo que Dios nos ha dado, y lo usamos correctamente, podemos esperar escuchar las palabras de Mateo 25.23: “Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”.

Si no ha tomado la mejor decisión de su vida, recibir a Jesucristo como Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Es tiempo de comenzar el proceso de cambio y crecimiento. 

4. Preguntas para el crecimiento personal y espiritual:

 a. ¿Reconoce los errores en los que incurre con frecuencia?

b. ¿Ha pensado porqué razón siempre cae en la misma situación?

c. ¿Ha hecho algún esfuerzo para cambiar?

d. ¿Qué le ha impedido cambiar?

e. En adelante y con ayuda de Dios, emprenderemos el proceso de cambio personal y espiritual, asumiendo cada día valores bíblicos.Amen.


El trabajo es importante, pero más la familia

            En esencia, la familia es un espacio de crecimiento, como lo define un especialista: “Un buen modo de definir la familia es retomar la frase del filósofo español Rafael Alvira que dice que la familia es el lugar al que se vuelve. Ese lugar no es físico, sino es donde siempre somos esperados y amados, no por nuestros logros o por nuestras cualidades, sino por ser quienes somos. Las crisis --en el caso de la familia del futuro-- deben ser entendidas como una posibilidad de cambio, que ofrece nuevas oportunidades a las personas y la sociedad.”(Álvaro Sierra, médico y profesor del Instituto de la Familia de la Universidad de la Sabana. Citado en el Diario El Tiempo. Colombia)

                 ¿Qué lleva las familias a la crisis?


            La crisis que vive hoy el núcleo familiar gira alrededor del hecho de no valorar ese espacio y, además, no prodigarles tiempo, el que se merecen. La solución entonces se orienta en dos direcciones: La primera, evaluar qué significa para nosotros la familia, y la segunda, comprometernos a pasar más tiempo en este espacio en donde podemos edificar a partir del ejemplo, de vivenciar aquello que predicamos o los principios y valores que profesamos.            A nuestro cónyuge no solo hay que proveerlos económicamente, sino también, con el tiempo. Viene a nuestra memoria lo que enseña el apóstol Pablo: “Pero si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.”(1 Timoteo 5:8. Biblia de Las Américas)

            Dedicar tiempo a la familia es el principio para una vida victoriosa, porque aseguramos con ayuda de Dios una buena relación con nuestra pareja y nuestros hijos. Sembramos para el mañana. No podemos esperar que si nos enfocamos en el trabajo o en las amistades, vamos a cosechar algo bueno; por el contrario, llegará el momento en el que nuestro cónyuge se distanciará y los hijos se alejarán. Entonces, y sólo entonces,valoraremos el tiempo perdido, los días, las horas, los segundos que no les dedicamos a ellos.

            El autor y conferencista, Todd Duncan, escribe: “Trabajar no es vivir. El dinero es vida primero, y dinero después. Más trabajo suele significar menos vida; menos trabajo, más productividad y eficiencia, suelen significar más vida. La forma en que utilizo mi tiempo importa profundamente e impacta mi auto estima, mi identidad y mi realización.”(Todd Duncan. “La trampa del tiempo”. Grupo Nelson. 2004. EE.UU. Pg. 29)

            Reevalúe a qué le invierte más tiempo: a sus ocupaciones o a su círculo familiar. Puedo asegurarle que una respuesta sincera y aplicar correctivos, traerá como consecuencia un mejoramiento en su calidad de vida y la de quienes le rodean. No podría despedirme sin antes invitarle para que le abra las puertas de su corazón a Jesucristo. Hágalo ahora. No se arrepentirá.