jueves, 14 de mayo de 2015

Planeando sacar a Satanás del territorio

con mucha frecuencia recibo cartas de todos los países solicitando orientación respecto a cómo emprender la guerra espiritual específica en un territorio. Mi respuesta invariablemente se enfoca en tres direcciones: la primera, oración para ser guiados por Dios; la segunda, identificar el sitio a intervenir y, la tercera, desarrollar el mapeo espiritual, o cartografía.Es la forma más eficaz de recobrar los territorios que por años ha estado gobernando el mundo de las tinieblas. Y es cierto: no todos se pueden involucrar sino aquellos que están comprometidos con el Reino de Dios.Comparto con usted algunas consideraciones que, sin duda, le resultarán muy útiles:

            Un poder que “golpea” soterradamente

“El satanismo es una ingeniosa invención de los escritores de guiones cinematográficos. Les permite hacer películas cada vez más taquilleras.” Contundente. Seguro. Contradictor. Escéptico. El crítico literario hablaba en televisión ante una audiencia de millares de personas en los Estados Unidos. Muchos de los televidentes se limitaron a asentir con la cabeza, testimoniando su acuerdo con aquella afirmación.
Es lo mismo que ocurre con muchas personas en todo el mundo. Consideran que la existencia de Satanás y su cohorte de demonios se circunscriben a mitología con demasiada inventiva. “Inconcebible que en pleno siglo veintiuno, cuando el hombre avanza a pasos agigantados descubriendo las maravillas del universo”, argumentó un científico al desestimar la solidez de fundamentos bíblicos que refieren la existencia milenaria del ocultismo, y restar importancia a los cultos satánicos que abundan por doquiera.

Pero, ¿es esto así? Sin duda que no. Satanás es real y libra una enconada batalla para evitar la expansión del Reino de Dios.

Uno de los escritores más rigurosos del Nuevo Testamento, el médico Lucas a quien se atribuye la redacción del Evangelio que lleva su nombre, escribió  que el “…Espíritu de Dios llenó a Jesús con su poder. Y cuando Jesús se alejó del río Jordán, el Espíritu lo guió al desierto. El diablo lo llevó a un lugar muy alto. Desde allí, en un momento, le mostró todos los países más ricos y poderosos del mundo, y le dijo:--Todos estos países me los dieron a mí, y puedo dárselos a quien yo quiera. Yo te hare dueño de todos ellos, si te arrodillas delante de mí y me adoras.”(Lucas 4:1-7).

El pasaje encierra varios aspectos de interés alrededor del dominio que ejerce Satanás sobre los territorios y las personas. Aprendemos, primero, que el Adversario es real, y viene a tentarnos aprovechando cualquier circunstancia en nuestra vida. El pecado es el que le otorga “derecho legal” para influenciar sobre el género humano y la tierra. 
 Segundo, el Enemigo espiritual tiene dominio sobre las naciones. Ata a los hombres y mujeres a los deseos de la carne, lo que a su vez le confiere poder (Cf. Romanos 13:14, Gálatas 5:18; 1 Pedro 1:13-15; 2:11)

Aprendemos, en tercer lugar, que el dominio del ejército satánico es evidente en todas las naciones; cuarto, que él—nuestro Acusador—tiene poder que si bien es limitado, es poder al fin y al cabo. Él lo transfiere a quienes le sirven. Un joven pactó con él por chicas y popularidad en la universidad. Y sí, obtuvo lo que pidió. No obstante, sólo disfrutó unos cuantos meses de los privilegios porque Satanás comenzó a reclamarle la vida. Lo atormentaba día y noche con ideas suicidas. El joven universitario no soportó la enorme presión y terminó por quitarse la existencia.

 Recuerde que el diablo sólo vino a “robar, matas y destruir”(Cf. Juan 10:10 a) Lo que comenzó como un juego inofensivo, terminó en tragedia.

              Peleando la batalla del lado de Dios

Las Escrituras nos enseñan la

importancia de pelear, en el Nombre

del Señor Jesús por nuestros

territorios...

Satanás no quiere ceder ni un centímetro de los territorios sobre los que hoy tiene dominio. Despliega todo su ataque contra todo propósito de ganar almas para el Reino de Dios. La oposición la desata desde el reino de las tinieblas.

El apóstol Pablo se quejó de la fuerte oposición de un hombre que estaba al servicio del enemigo espiritual, como se infiere por sus acciones; por ese motivo, escribió a su discípulo Timoteo: “Cuídate Alejandro, el herrero, pues me ha hecho mucho daño y está en contra de lo que enseñamos. Pero yo se que el Señor Jesús habrá de castigarlo.”(2 Timoteo 4:15, 15.

 Durante el ministerio terrenal del Señor Jesús los tropiezos por el cumplimiento de su misión fueron permanentes. ¡Satanás no se iba a quedar quieto! Mientras que muchos cristianos descuidan su vida espiritual, el Enemigo trabaja veinticuatro horas al día, siete días a la semana, los trescientos sesenta y cinco días del año.

“Un día Jesús subió a una barca con sus discípulos, y les dijo:<>. Entonces partieron, y mientras navegaban Jesús se quedó dormido. De pronto se desató una tormenta sobre el lago, y el agua empezó a meterse en la barca. Los discípulos, al ver el grave peligro que corría, a gritos despertaron a Jesús:--¡Maestro, Maestro, nos hundimos!--. Jesús se levantó, y ordenó al viento y a las olas que se calmaran.”(Lucas 4:22-24,

El Maestro iba en dirección a Gadara, ciudad sobre una de las márgenes de Galilea, que era un territorio en el que Satanás había establecido una fortaleza demoníaca.

Estoy convencido que la tormenta se produjo como consecuencia de un ataque del Adversario. Recuerde que, aunque limitado, él tiene poder, el mismo que le concede el pecado del género humano.

¿Cuántas acciones encaminadas a predicar las Buenas Nuevas de Jesucristo enfrentaron oposición en el reino de las tinieblas? Sin duda muchas. Es una realidad que, además de mantenernos alerta, debe llevarnos a estar prendidos de Dios en oración. Jamás olvide que usted y yo libramos nuestras batallas contra el mundo de lo oculto, no en nuestras fuerzas sino en el poder de Dios. ¡Él nos asegura la victoria!

             Sin temor a las reacciones del enemigo

Un experimentado estratega militar relataba que la forma más contundente y eficaz para destruir el ejército contrario se fundamentaba en conocerlo en detalle y atacar sus puntos neurálgicos. “Es necesario adentrarse en el territorio enemigo para asestarle duros golpes”, explicó.
 Como cristianos comprometidos, usted y yo estamos en la línea de batalla. Somos guerreros espirituales. No olvide que Satanás tratará de impedir a toda costa que invadamos con el Evangelio transformador de Jesucristo, las áreas geográficas sobre las cuales gobierna.

Tras el incidente en el mar de Galilea, el Señor Jesús arribó a Gadara, ciudad en la que el Adversario tenía una verdadera fortaleza. Inmediatamente le salió al paso un endemoniado. “Ese hombre no vivía en una casa, sino en el cementerio, y hacía ya mucho tiempo que andaba desnudo… Cuando ese hombre vio a Jesús, lanzó un grito y cayó de rodillas ante él. Entonces Jesús ordenó a los demonios que salieran del hombre, pero ellos gritaron:--¡Jesús, Hijo del Dios Altísimo!¿Qué vas a hacer con nosotros? Te rogamos que no nos hagas sufrir!(Lucas 4:26-29,

¡Satanás pone tropiezos! Olvida que Cristo lo venció en la cruz, y en medio de su tozudez, persiste desplegando ataques contra el Reino de Dios.Cuando Jesús les ordenó que salieran del hombre, “los demonios le rogaron a Jesús que no los mandara al abismo, donde se castiga a los demonios. Cerca de ahí, en un cerro, había muchos cerdos comiendo. Los demonios le suplicaron a Jesús que los dejara entrar en esos animales, y él les dijo permiso.”(Lucas 8:31, 32,


 ¿Cuál era el motivote aquellos seres inicuos? Quedarse en Gadara, que consideraban territorio de su propiedad. Dominaba sobre sinnúmero de per4sdonas hasta tal punto que, una vez libertado aquel hombre y tras precipitarse los cerdos endemoniados en el mar, “…los habitantes de la región de Gerasa le rogaron a Jesús que se fuera de allí, porque tenían mucho miedo.”(Lucas 4:37,
 
Nuestro enemigo espiritual ejerce dominio sobre áreas geográficas específicas. Usted y yo, como cristianos comprometidos, estamos llamados a recobrar esos territorios. Lo hacemos extendiendo el Reino de Dios mediante la proclamación del Evangelio.
Es una arremetida que emprendemos mediante oración y la identificación de los puntos donde opera el mundo de las tinieblas. Batallamos en oración y clamor, y tenemos asegurada la victoria.El mapeo espiritual, como se denomina a la cartografía, debemos realizarlo de una búsqueda sincera de Dios.
 Amen...

Planeando sacar a Satanás del territorio

Es necesario identificar dónde se encuentran

sitios de adoración ocultista y de qué manera

operan las tinieblas en nuestro territorio, para

erradicarles...



No sea culpable de contaminar su familia y territorio

Las cosas comenzaron a salir mal. Su negocio, inexplicablemente, inició un proceso de declive difícil de parar. Él mismo estaba desesperado y no encontraba salidas al callejón en el que se encontraba. Su esposa compartía la angustia de Juan Carlos cuando llegaba a casa, sin deseos de hablar, ensimismado en hacer cuentas y cuentas, sumando, restando, dividiendo y acompañando cada operación matemática con suspiros que podrían escucharse a distancia.








Las Escrituras enseñan que si nos involucramos

en ocultismo, acarreamos maldición para

nuestra vida y la de nuestras familias...




--No quieres decirlo—intervino ella una noche--, pero tengo la sensación de que estamos a las puertas de la quiebra--.


Él se quedó mirándola unos instantes. Meditó en la realidad del momento que atravesaban. El panorama lucía ensombrecido, como pudo comprobarlo tras hacer un rápido cálculo de las deudas y la caída en las ventas.


--Sí… estamos en la ruina—le dijo con la sensación de derrota que ella conocía bien en su esposo.


La situación empeoró. Al comienzo consultó con brujas y cuanto ocultista le recomendaban, y antes que mejorar, la crisis se agudizó.


Sólo pudo encontrar una salida al laberinto, cuando volvió su mirada a Dios. No lo hizo por convencimiento, sino por desesperación. No había forma de resolver sus problemas, tenía muchas deudas y, dos hipotecas que pesaban sobre las propiedades. Y con desesperación le pidió ayuda al Señor.


Un proceso que tomó tiempo. El Padre celestial lo llevó a revisar su existencia. Muy a pesar suyo debió admitir que era deshonesto, que no era fiel a su esposa y que, además, en la loca carrera por posicionarse en el mercado, arrasó con otros comerciantes. Corregir esos errores, con ayuda de Dios, y renunciar a toda puerta abierta al ocultismo, fueron el comienzo de una nueva vida, y a la vez, del mejoramiento progresivo del clima económico.


Hoy, en su condición de cristiano comprometido, está atravesando por un muy buen momento, y reconoce abiertamente que su vida desordenada, trajo contaminación no sólo a su familia sino a los negocios…


Los alcances de nuestra contaminación









Superar dificultades y recibir bendiciones

no solo para nosotros sino para nuestras

familias es posible cuando caminamos junto a

Dios...


Cuando se producen hechos inexplicables, como el incremento de la violencia en determinada región, el crecimiento de fenómenos como la drogadicción, la prostitución, la perversión sexual en sus diferentes manifestaciones, un aumento de la accidentalidad o el hecho de que la tasa de suicidios se dispare, obedecen a dos factores: el primero, de carácter sociológico: la falta de principios y valores, y el segundo, de carácter espiritual: el gobierno que ejerce el mundo de las tinieblas en naciones, provincias, ciudades y sectores urbanos o rurales.


La Biblia enseña que el pecado del género humano, y su participación en hechos abominables, contramina la tierra y acarrea maldición: “Cargos del Señor contra Israel: ¡Escucha la palabra del Señor, oh pueblo de Israel! El Señor ha presentado cargos en tu contra, diciendo: «No hay fidelidad, ni bondad ni conocimiento de Dios en tu tierra. Haces votos y los rompes; matas, robas y cometes adulterio. Hay violencia en todas partes; un asesinato tras otro.”(Oseas 4.1, 2. Nueva Traducción Viviente)


Le invito a leer cuidadosamente el texto. Hágalo con detenimiento. Encontrará que la falta de fidelidad o distanciamiento de Dios, causar daño  a los demás, la deshonestidad, la infidelidad conyugal y las relaciones inmorales, desencadenan consecuencias. Afectan nuestra vida física y moral y las consecuencias que se desatan, terminan ejerciendo influencia en los espacios en los que nos desenvolvemos: el hogar, el lugar de trabajo, la iglesia y las áreas geográficas que constituyen nuestro radio de acción.


Nuestra contaminación afecta la tierra


La ruina es una consecuencia de la contaminación física y espiritual del género humano, a lo que está ligada la descomposición social, la accidentalidad, la violencia, y las ataduras a drogas, alcohol y otras manifestaciones de “encarcelamiento” espiritual.


Al respecto el profeta fue claro al instruir a Israel y a nosotros, de parte de Dios, lo siguiente: “Por eso la tierra está de luto y todos desfallecen. Hasta los animales salvajes y las aves de los cielos y los peces del mar desaparecen.”(Oseas 4.3. Nueva Traducción Viviente)


Probablemente está atravesando una situación difícil. No consigue empleo. Todo proyecto que emprende termina en fracaso. La situación al interior del hogar se convirtió en un infierno. Usted mismo experimenta desasosiego, desánimo y la sensación de que nada saldrá bien.


¿Qué hacer cuando nuestra contaminación afecta la vida de quienes se encuentran alrededor y de la tierra que habitamos? El paso esencial es reconocer el error  y volvernos a Dios: “¡No señales a otro para echarle la culpa! ¡Mi queja, sacerdotes,  es con ustedes!”(Oseas 4:4. Nueva Traducción Viviente)


No, no podemos atribuirles a los demás las consecuencias que enfrentamos por nuestros errores. Es necesario—insisto—que reconozcamos  nuestra responsabilidad y revisar en qué podemos estar fallando. Una vez identificamos la raíz de la situación que enfrentamos hoy, es necesario arrepentirnos, pedir perdón a Dios, y volvernos a Él, caminando en Su voluntad.


Puedo asegurarle que la misericordia del Padre celestial está a su disposición; no solo ahora, sino siempre. Él desea lo mejor de lo mejor para usted y para los suyos. La decisión está en sus manos: volver su mirada a Aquél que todo lo puede y, andar en Sus caminos. La Biblia enseña que, al ser hijos de Dios, Él nos bendice rica y abundantemente. ¡Hoy es el día para cambiar el curso de su historia!


A propósito, ¿ya recibió a Jesucristo como  Señor y Salvador? No deje pasar la oportunidad. Ábrale las puertas de su corazón. El Señor transformará su existencia y lo llevará a nuevos niveles de crecimiento personal y espiritual, aquellos que por tanto tiempo anheló.


No se deje infectar por el pecado

El pecado nos infecta como un computador es afectado por un virus.

1. Lectura Bíblica: 1 Pedro 5:8, 9

2. Versículo para memorizar:


“…resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.”(1 Pedro 5: 9)


3. Reflexión en la Palabra de Dios:


El salto de la pluma fuente al bolígrafo, y de ahí al computador, marcó un cambio drástico en la historia del hombre. Todo se sintetiza en modernidad. Pero aún la tecnología falla. ¿En qué momento? Cuando a la computadora portátil entra un virus, por ejemplo. O quizá cuando es vulnerable a los ataques de los piratas informáticos. Destruye en cuestión de segundos lo que nos tardó días, semanas y meses construir.


            Sin duda todos hemos vivido alguna vez esta experiencia. Quizá utilizamos un dispositivo desconocido, pero simplemente nos confiamos, y terminó contaminando toda la computadora. ¿Qué sentimos? Sin duda frustración y nos preguntamos, una y otra vez, por qué fuimos tan ingenuos de no verificar antes de utilizarlo.

            Igual la vida del ser humano cuando está distante de Dios. Se ve golpeada por crisis y la desesperanza. Pierde el control de su existencia. Lo grave es que, cuando por fin tiene un encuentro personal con el Señor Jesús, el cristiano olvida que está enfrentado a tentaciones, tal como lo advirtió el apóstol Pedro: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.“(1 Pedro 5:8, 9). Si nos descuidamos, vienen los reveses espirituales.

            Jamás olvide que una forma eficaz de permanecer firmes como cristianos, es caminar de la mano del Señor Jesucristo, reconociendo que no es en nuestras fuerzas sino en las de El que vamos a vencer...
            La mejor decisión de todo ser humano es recibir a Jesucristo en el corazón. Él puede transformar—desde lo más profundo de nuestro ser—la forma de pensar y de actuar. Nosotros experimentaremos ese cambio y será visite ante los demás. ¿Cómo hacerlo? Muy sencillo. Ábrale las puertas de su corazón con una oración sencilla. Puedo asegurarle que no se arrepentirá, al contrario, emprenderá el maravilloso camino hacia el crecimiento personal y espiritual.

4. Preguntas para el crecimiento personal y espiritual:

a. ¿Es consciente que Dios espera que rindamos frutos en todas las áreas de nuestra vida?

b. ¿Cómo andan los frutos en su vida personal y espiritual?

c. ¿Cómo andan los frutos en su relación de familia?

d. ¿Cómo andan los frutos en su interactuar diario con otras personas?


e. Con ayuda de Dios una de mis metas es rendir frutos en todas las áreas de mi vida

No podemos eludir la batalla espiritual contra el mundo de las tinieblas

Cuando se desinfló una de las gomas de su auto, Ricardo pensó que era un simple accidente. “Mañana la repongo. Simplemente voy al hipermercado y compro un nuevo neumático”, murmuró mientras cambiaba la llanta.

El segundo incidente ocurrió poco después. Su bebé de siete meses experimentó una fiebre muy alta. Los médicos lo ingresaron a una sala especial y lo sometieron a observación, en el hospital; no podían explicar qué tipo de afección era.

El tercer incidente que le hizo tomar conciencia del asunto en el que estaba inmerso, fue un cobro inadmisible e ilógico por la hipoteca de la casa. Aparecía como atrasado en una cuota mensual. Aun cuando llevó la documentación de soporte por el pago realizado, no quisieron ayudarle en el proceso de reclamación. Pasaron varias semanas antes que se aclarara el asunto.

Comprendió, como si instantáneamente se corriera un velo, que debía librar una batalla contra Satanás y sus huestes quienes—sin duda—le estaban poniendo dificultades. Peleó en oración, convencido y en su condición de soldado de Jesucristo, que tenía asegurada la victoria. Sí, reconoció, estaba involucrado en la Guerra Espiritual, y también, que él era un ganador.

Enfrentando un mundo real invisible








En la cruz, Jesucristo humilló a las fuerzas
  de las tinieblas...

 El mundo oculto es real. Lo gobiernan Satanás y sus huestes. Usted está inmerso en una batalla contra las fuerzas del bien, confrontación que se desencadena en la dimensión espiritual y que a su vez ejerce una poderosa influencia en la esfera física o natural.

En cierta ocasión el Señor Jesús envió a setenta de sus inmediatos colaboradores a predicar las Buenas Nuevas. “Los setenta y dos discípulos que Jesús había enviado regresaron muy contentos, y le dijeron:--¡Señor, hasta los demonios nos obedecen cuando los reprendemos en tu nombre!--. Jesús les dijo:--Yo vi. que Satanás caía del cielo como un rayo. Yo les he dado poder para que ni las serpientes ni los escorpiones les hagan daño, y para que derroten a Satanás, su enemigo. Sin embargo, no se alegren de que los malos espíritus los obedezcan. Alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo--.”(Lucas 10:17-20, Traducción en Lenguaje Actual)

El pasaje revela que hay poder en el Nombre del Señor Jesús para los creyentes. El mundo demoníaco se somete. Ligado a este hecho, aprendemos que Satanás está en constante guerra contra los hijos de Dios, y en tercer lugar, observamos que en todo momento debemos ejercer la autoridad que Cristo nos delegó. ¡Tenemos asegurada la victoria!

Fundamentos bíblicos de la Guerra Espiritual

Hay suficiente fundamento bíblico para asegurar que la Guerra Espiritual es real. Aun cuando no lo querríamos, usted y yo estamos inmersos en la confrontación espiritual.

Un catedrático universitario refutó algunos de mis artículos sobre estos temas cuando dijo: “No puedo concebir que crea en esos incidentes que parecen fruto de la mente prolífica de un escritor”. Desestimó la existencia de Satanás y de sus huestes. ¡Tremendo error! Él es muy real La ciencia misma ha tenido que admitir la concurrencia de casos que no tienen relación con esquizofrenia o cualquier patología relacionada con un trastorno mental.

“Desde la perspectiva científico no hay explicación para muchos fenómenos, pero es evidente que existen”, admitió un amigo sicólogo con quien hablábamos sobre la liberación de personas bajo posesión satánica.

Y en medio del sinnúmero de opiniones encontradas alrededor de la existencia del mundo sobrenatural de maldad, reviste particular revisar las Escrituras para descubrir registros acerca de qué es, cómo operan y de qué manera los cristianos confrontamos las fuerzas satánicas. En esa dirección, comparto con usted siete verdades básicas sobre la Guerra Espiritual.

1. Existen dos dimensiones: la física y la espiritual

Dominadas por la inquietud de conocer mucho más acerca del mundo sobrenatural de maldad, infinidad de hombres y mujeres acuden diariamente a diversas estrategias. Un buen número terminan inmersas en el ocultismo, abriendo puertas a Satanás.

En cierta ocasión la ciudad de Samaria, donde se encontraba el profeta Eliseo, fue sitiada por tropas de Ben Hadad, rey de Siria. La situación se tornó grave. Escasearon los alimentos. Vinieron el hambre y la sed sobre decenas de hombres y mujeres que sucumbieron al temor y a la desesperación.

“Al día siguiente, cuando el criado del profeta se levantó temprano y salió al exterior, vio las tropas, los caballos y los carros por toda la ciudad. --¡Hay, señor mío! ¿Qué haremos ahora?—exclamó ante Eliseo. –No tengas miedo—le dijo Eliseo--. Son más los que están cono nosotros que los que están con ellos--. Entonces Eliseo oró: “Señor, ábrele los ojos a mi criado para que vea.” Y el SEÑOR le abrió los ojos al criado y éste vio que estaban rodeados de caballos y carros de fuego. ¡No estaban solos en la montaña!. Cuando los sirios comenzaron a acercarse, Eliseo oró: “Señor, haz que queden ciegos.” Y así fue.”(2 Reyes 6:15-18, Nueva Biblia al Día)


¡Los ejércitos de Dios pelean por nosotros! Usted y yo no estamos solos en medio de la batalla y, además, tenemos asegurada la victoria.

Estamos en medio de muna confrontación sin precedentes. No lo ponga en duda. El apóstol Pablo alertó: “Vístanse de toda la armadura que Dios les ha dado para que puedan hacer frente a los engaños astutos del diablo, porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra los poderes, las autoridades y los gobernantes de este mundo de tinieblas; o sea, que luchamos contra los espíritus malignos que actúan en el cielo.”(Efesios 6:11, 12, Nueva Biblia al Día)

Si bien es cierto no la vemos, la guerra en los aires está latente, ahora, allí mismo donde usted se encuentra. El Reino de Dios enfrenta el mundo de las tinieblas y nosotros estamos llamados—en nuestra condición de cristianos—a asumir el papel protagónico en esta confrontación permanente, como potenciales guerreros espirituales que somos.

2. Estamos involucrados en una guerra invisible

“El que está quiero se deja quiero”, me dijo un líder cristiano después de leer algunos de mis artículos: “No comprendo por qué usted se empecina en andar alborotando al demonio a toda hora. ¡Déjelo quieto!”.

Aunque él se resista a creerlo, Satanás y sus huestes ejercen dominio de maldad sobre la creación gracias al pecado del género humano, como explicó el apóstol Pablo: “Si algunos no entienden nuestro evangelio, son aquellos que están perdidos, pues el dios de este mundo los ha cegado y no pueden contemplar la gloriosa luz de la buena noticia acerca de Cristo que brilla ante ellos…”(2 Corintios 4:3, 4. Nueva Biblia al Día)

Hasta tanto hombres y mujeres vuelvan su mirad a Cristo y se rindan ante Él, Satanás y sus huestes tendrán “derecho legal” para seguir gobernando al mundo.

¿Cómo enfrentamos los ataques del mundo de las tinieblas? Con oración, como enseña la Biblia: “Si, es cierto, vivimos en este mundo, pero nunca actuamos como el mundo para ganar nuestras batallas. Para destruir las fortalezas del mal, no empleados armas humanas, sino armas del poder de Dios. Así podemos destruir la altivez de cualquier argumento y cualquier muralla que pretenda interponerse para que el hombre conozca a Dios.”(2 Corintios 10:3-5, Nueva Biblia al Día)

¿Se da cuenta? Estamos en medio de una batalla real y no podemos quedarnos impasibles; por el contrario, estamos llamados a librar las batallas en oración.

3. No podemos desestimar el poder del enemigo

Es cierto que nuestro adversario tiene serias limitaciones; sin embargo, tiene poder. Recuerde; se lo otorga al género humano mediante el pecado.

Porque sabe que aún tiene la capacidad de generar problemas ejerciendo influencia sobre el mundo físico desde la dimensión espiritual, nos asecha, como advirtió el apóstol Pedro: “Tengan cuidado y estén siempre alertas, pues su enemigo el diablo, anda como león rugiente buscando a quien devorar. Resistan sus ataques manteniéndose firmes en la fe…”(1 Pedro 5:8, 9. Nueva Biblia al Día)

El enemigo espiritual no se queda quiero. Trabaja veinticuatro horas, siete días, todo el año. No podemos descuidarnos ni un solo minuto. Es necesario que libremos las batallas en oración (Cf. 1 Tesalonicenses 5:17; Génesis 3:1; 1 Crónicas 21:1; Mateo 4:1-11; Lucas 11:18; Apocalipsis 12:9)

4. Satanás formó parte de la creación de Dios

¿De dónde surgió Satanás? ¿Acaso emergió por generación espontánea?¡Por supuesto que no! Él estuvo con Dios como parte de su ejército (Cf. Ezequiel 28:14-19) El orgullo lo llevó a rebelarse contra el Señor y se convirtió en opositor y acusador (Cf. Job 1:6)(.

Al ser desalojado de la presencia de Dios por su rebeldía “Con la cola arrastró tras sí una tercera parte de las estrellas y las arrojó sobre la tierra…” (Apocalipsis 12: 4 a. Nueva Biblia al Día). Tras él se fueron ángeles que menospreciaron su condición e igualmente se rebelaron.

Desde entonces libra ataques persistentes contra el pueblo de Dios. Sin embargo, por la obra del Señor Jesús, está vencido. El fin del diablo es la destrucción, como lo enseñó el amado Salvador: “Entonces se volveré a los de la izquierda y les dirá: “Aléjense de mi, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus demonios…” (Mateo 25:41, Nueva Biblia al Día).

El apóstol Juan, por su parte, describe que en el final de los tiempos, el Adversario será literalmente destruido: “Se libró entonces una gran batalla en el cielo. Miguel y los ángeles que estaban bajo su mundo pelearon contra el dragón y sus huestes de ángeles. Estos últimos, una vez vencidos, fueron expulsados del cielo. ¡Aquel gran dragón, que no es otro sino la serpiente antigua que se llama diablo o Satanás, y engaña a todo el mundo, que fue arrojado a la tierra junto a la totalidad de su ejército!”(Apocalipsis 12:7-9, Nueva Biblia al Día)

Nuestro Adversario procura que el género humano caiga en pecado. No podemos permitirlo. Siempre hay que estar alerta.








Con su resurreccíón, nuestro amado Salvador
 Jesucristo testimonió que somos
vencedores en la Guerra Espiritual

 5. Satanás cayó de su condición espiritual por el orgullo

¿Satanás siempre fue malo? Sin duda que no. Él fue creado por Dios y estuvo en el estado angelical con un alto nivel de perfección, como leemos en la Biblia: “…dile que el SEÑOR dice: ¡Tú eras la perfección de sabiduría y hermosura! Estabas en el Edén, el jardín de Dios, tu vestimenta estaba adornada con toda piedra preciosa: rubí, topacio, diamante, crisólito, ónice, jaspe, zafiro, carbunclo y esmeralda, todas engastadas en el oro más fino. Ello te fue dado el día que fuiste creado… Tu gran riqueza te llenó de inquietud interior y empezaste a cometer falta tras falta. Por tanto yo te eché del momento de Dios como a un infractor cualquiera. ¡Yo te desalojé, oh querubín protector, de ese lugar privilegiado donde habitabas!.”(Ezequiel 28:12, 13, Nueva Biblia al Día)


¡Nuestro Adversario espiritual es real! Su condición de criatura revestida de poder, pone en evidencia que sigue utilizando condiciones especiales para causar daño el género humano.

Satanás y sus huestes están condenados a la muerte eterna, como describe el autor sagrado: “Y a los ángeles que abandonaron el lugar de autoridad que Dios les había dado, ahora Dios los mantiene encadenados en prisiones de oscuridad en espera del gran día del juicio.”(Judas 6, Nueva Biblia al Día)

Su gran error: rebelarse; su destino por la eternidad: la desaparición absoluta y total.

6. Respetamos el poder de las tinieblas, pero sin temerle

Las serpientes en el campo se confunden con facilidad. Pasan desapercibidas; sin embargo, atacan certeramente si invadimos su territorio. Merced a que el ataque es sorpresivo, resulta eficaz.

Igual Satanás, con la diferencia que siempre—absolutamente siempre—procura nuestra destrucción. Él no desaprovecha oportunidad ya que—como anota el apóstol Pablo--: “… ya conocemos sus malas intenciones.”(2 Corintios 2:11, Nueva Biblia al Día)

No obstante, Satanás y sus huestes ya están vencidos (Colosenses 2:13-15; Juan 12:31). Desaparecerá por siempre jamás, en la muerte eterna (Apocalipsis 12:9; Mateo 25:41). ¿La razón? “Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno y los dejó encadenados en prisiones de oscuridad hasta el día del juicio.”(2 Pedro 2:4, Nueva Biblia al Día)

Aunque él se ha declarado abiertamente nuestro enemigo, en el tiempo eterno de Dios no sólo está condenado sino también, juzgado.

7. Tenemos asegurada la victoria en la Guerra Espiritual

Gracias a la obra poderosa del Señor Jesús en la cruz, usted y yo somos vencedores. El apóstol Juan enseñó que: “¡Nadie podrá jamás vencer en esta lucha sin creer que Jesús es el Hijo de Dios!!(1 Juan 5:5, Nueva Biblia al Día). También releva que usted y yo somos “… de Dios y han ganado ya la primera batalla contra los enemigos de Cristo, porque hay alguien en el corazón de ustedes que es más fuerte que cualquier falso maestro de este perverso mundo.”1 Juan 4:4, Nueva Biblia al Día)

Jamás lo olvide: usted y yo somos vencedores por la “sangre del cordero.”(Cf. Apocalipsis 12:11, Nueva Biblia al Día)

Quien tiene que salir huyendo en medio de la Guerra Espiritual es el diablo y no usted o yo. Así lo enseñan las Escrituras: “Por eso, obedezcan a Dios. Pónganle resistencia al diablo y él huirá de ustedes.”(Santiago 4:7, Nueva Biblia al Día)


Usted y yo fuimos concebidos por Dios para ser ganadores. Satanás procura salirnos al paso para poner tropiezo, pero están vencidos. Usted y yo por el contrario tenemos asegurada de antemano la victoria. Jesús nos hizo vencedores. Sí, es cierto, estamos en medio de la guerra. Ahora nos corresponde batallar, como soldados de Cristo y no podemos eludir ese papel protagónico.

¿Ya tomó la decisión más importante?

La mejor decisión que todo ser humano debe hacer, es recibir a Jesucristo como Señor y Salvador. Es una decisión de la que no nos arrepentiremos jamás. Además, es muy fácil. Basta con decirle, allí donde se encuentra: “Señor Jesús, reconozco mi pecado y gracias a tu muerte en la cruz, trajiste perdón a mi vida. Te recibo Señor Jesucristo como mi único y suficiente Salvador. Declaro que mi vida te pertenece. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea e inscribe mi nombre en el libro de la vida. Amén”

¡Bienvenido a la libertad! Cristo lo hace libre. En adelante, permanezca prendido de la mano de Jesucristo. Ahora tengo tres recomendaciones para usted. La primera, hacer de la oración un principio de vida diario; el segundo, lea la Biblia. Aprenderá principios maravillosos para su crecimiento personal y espiritual, y por último, comience a congregarse en una iglesia cristiana. ¡Su vida jamás será la misma!

 Amen..