2 Corintios 2:11
"Para que Satanás no gane ventaja alguna
sobre nosotros; pues no ignoramos sus
maquinaciones."
Una de las estrategias de
guerra espiritual más necesarias es conocer al enemigo contra el cual se pelea.
Si no conocemos el enemigo es como pelear con una capucha en la cabeza: no
vemos quién nos golpea, ni de dónde vienen los golpes, ni qué armas usa contra
nosotros. Si no sabemos contra quién o qué peleamos, es como estar encerrado en
un cuarto oscuro tratando de defenderse desnudo contra un grupo de agresores.
Lucas 14:31 ¿O qué rey, al
marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede
hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?.
Para estar firme frente a nuestros adversarios
es necesario que estemos conscientes de quiénes son, cómo son y cuántos son,
qué armas y estrategias usan, que aliados tienen y en que territorio se mueven
o se esconden. Necesitamos conocer al enemigo para poder prepararnos nosotros
para la guerra, para saber qué armas, qué estrategias y que cantidad de
refuerzos vamos a necesitar para enfrentarlo. Hay batallas que las llevamos a
cabo encerrados en nuestra recámara, otras
pidiendo a los hermanos de la iglesia que oren por la situación, otras
convocando días de vigilia y ayuno con el grupo de intercesores. Cada batalla
tiene sus características propias, no siempre es todo igual. Hay variedad de
enemigos y de poderes, hay variedad de resistencias y de ataques. Si no nos preparamos
debidamente para las guerras espirituales, estaremos desperdiciando fuerzas y
perdiendo oportunidades de conquistar.
Lucas 22:31-32 "Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos."
Jesucristo le dio permiso
a Satanás y le dio armas a Pedro; igualmente a nosotros nos ha provisto de
poderes y armas celestiales En Su Nombre para defendernos y hacernos fuertes
delante de todo mal. Una vez que somos conscientes de ello, entonces tenemos la
responsabilidad de enfrentarlo y el desafío de vencerlo.
1 Juan 5:18 "Sabemos
que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue
engendrado por Dios (Jesucristo) le guarda, y el maligno no le toca."
Nuestro enemigo es poderoso, sí, es verdad, en comparativa con nosotros que somos humanos, con cualquiera de sus movimientos nos haría papilla al instante. Pero gracias sean dadas a Dios por su Hijo Jesucristo que nos ha dado Su Espíritu Santo. Entonces el enemigo es peligroso pero Dios le ha puesto límites. Amén. Pero eso no debe ser motivo jamás para subestimarlo ni ignorarlo como muchos lo hacen, ignorar a Satanás no lo vence ni lo espanta, sólo le da lugar y tiempo para hacer más daños. Este versículo es un clásico ejemplo de que Dios da pero también demanda: dice que Jesucristo nos guarda y el maligno no nos toca… esto demanda no practicar pecado, guardarse de maldad, estar en Santidad.
Éxodo 14:14 "Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos."
Cuando afirmamos que “Dios
pelea por nosotros” no se trata como muchos piensan, que Dios estará haciendo
todo mientras nosotros no hacemos más que orar, pedir socorro y esperar a ver
qué sucede... Esto no es guerra espiritual, esto es dependencia de hijo
haragán, cómodo y consentido. Hay momentos para rogar y clamar, hay momentos
para enfrentar el enemigo y derribarlo, hay momentos de estar quietos y esperar
en Dios… Cuando se trata de guerra espiritual, nadie se queda quieto, nadie
espera nada, todos están enérgicamente en acción y en batalla.
Éxodo 14:15 "Entonces
Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí?
Di a los hijos de Israel que marchen."
Hay una parte muy importante que Dios hace pero está la parte que nos
corresponde a nosotros hacer. La Biblia dice que el poder que Dios ha puesto en
nosotros es de uno contra mil y de dos contra diez mil (Deuteronomio 32:30), es
muchísimo poder. Esto nos hace estar más confiados y tranquilos porque las batallas que hacemos Dios
están de nuestro lado, nos defiende, nos ayuda, nos da gran ventaja sobre el
enemigo, nos da la victoria. Amén. Sin embargo, mientras la Biblia enseña que
“por gracia somos salvos” Efesios 2:8, (esto es, que no somos nosotros que
hacemos algo para salvarnos sino Dios que hace todo), en la guerra espiritual
no es nada por gracia, hay que pelear y mucho.
Lucas 10:19 "He aquí
os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones,
y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará."
Jesucristo dice que nos da autoridad en Su Nombre, entonces no sé porqué hay tantos cristianos que esperan que él haga todo. Esto es parte del crecimiento y desarrollo espiritual. Una madre que siempre carga su bebe en brazos, no le permite al niño desarrollar correctamente sus piernas para que pueda caminar sanamente y aun correr. Dios nos ayudará en medio de una gran guerra, Dios nos defenderá cuando nuestras fuerzas se agoten, pero Dios jamás hará lo que nos corresponde hacer. De otra manera estaremos transformándonos en hijos espiritualmente discapacitados, paralíticos, lisiados de los pies. Ése no es el plan de Dios para sus hijos; ése es el plan de Satanás para los hijos de Dios.
Mateo 7:7 "Pedid, y
se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá."
Si Dios fuera como “el genio de la lámpara” que te concede todos los deseos con sólo pedirlo, en vano murió Cristo. Muchos creen que repetir como ametralladoras una cantidad de frases positivas sobre Dios y su posición en Cristo los mantiene lejos de Satanás. No es así. Las armas espirituales que recibimos en el Nombre de Jesús, hay que usarlas todas. Está bien declarar la Palabra y ametrallar al enemigo de versículos, pero eso acompañado de una vida de mucho ayuno, oración y SANTIDAD. La santidad es el vehículo que hace que el Espíritu Santo fluya a través de nosotros con poder, eso es Unción, poder y autoridad en el Nombre de Jesús.
1 Timoteo 4:1 "Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios."
Saber la verdad nos aleja
de las mentiras de Satanás, ya sea por artimañas que hace contra nosotros o a
través de falsas doctrinas. Dios alerta sus hijos contra cualquier tipo de
ataque y engaño, desde lo más pequeño hasta cosas realmente graves. Debemos
estar alertas más a la voz de Dios que a los ataques del diablo, porque si
tenemos comunión con Dios, ningún mal ni enemigo nos atacará de sorpresa,
jamás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario