jueves, 29 de octubre de 2015

Venciendo el mundo de las tinieblas en el poder de Jesucristo

¿Cómo llegó a ser cristiano? Zin Ablanp se lo preguntó una y mil veces mientras daba vueltas en su celda de nueve metros cuadrados, en una prisión de Pekín. El lugar era lúgubre y frío. En particular durante las noches se le dificultaba dormir. Tosía mucho y daba vueltas a uno y otro lado de su cama sin lograr conciliar el sueño hasta altas horas de la madrugada.



Jesucristo nos asegura la victoria

en la lucha contra las tinieblas...


Al meditar en el asunto de las razones que lo cautivaron en Francia, a comienzos del siglo pasado, para llegar a abrazar el cristianismo como religión estilo de vida, no podía menos que concluir que había sido el descubrir en Jesús de Nazareth un líder auténtico, un Dios fiel y el poder transformador de vidas.

Tuvo un encuentro personal con el Salvador en un círculo de estudio bíblico, promovido por unos cristianos luteranos. Le atrajo no solo el tema sino las actividades que promovían. Alrededor sólo veía un sistema licencioso que no conducía a ninguna parte. En esta línea de pensamiento práctico le pareció auténtica, una respuesta a sus interrogantes.


Fue enviado como misionero a China y allí comenzaron sus infortunios. Las persecuciones y las tribulaciones caían como fuertes goterones de lluvia. No por un día, sino por meses, años. Estuvo doce años preso. El gobierno comunista argumentaba que era prisionero político. Negó siempre que tuviera un cariz religioso.

Zin Ablanp fue retenido veintidós veces, después de que salió del penal. Siempre encontraban un motivo diferente. ¿La razón? Predicaba a Cristo Jesús y tal filosofía, contraria al ideario de Mao Tse Tung era nociva al sistema.

Murió de buena vejez. Golpeado por la vida, pero con la firme convicción de haber cumplido su labor. Los sufrimientos forjaron su carácter y le tornaron un hombre fuerte ante la adversidad.

¿Por qué las persecuciones y las tribulaciones?

Aunque nos duela admitirlo, las persecuciones y las tribulaciones están estrechamente ligadas a la vida de un cristiano. Si estamos sirviendo a Dios fielmente, quizá nos preguntamos, ¿a qué obedecen entonces tales circunstancias? Y la respuesta es una sola: las dificultades que minan nuestro camino, son propiciadas en algunos casos por Satanás y otras, producto de la cotidianidad. En todos los casos forjan nuestro carácter. Nos llevan a desarrollar el potencial de vencedores con el cual fuimos creados por Dios.

El Señor Jesús advirtió que se producirían. “En ese tiempo, los estregarán para que los castiguen y los maten. Todas las naciones los odiarán a ustedes por ser ustedes mis seguidores. Ene esos días, muchos creyentes perderán la fe, se entregarán unos a otros a las autoridades y se odiarán unos a otros. Habrá muchos falsos profetas que vendrán y engañarán a la gente. Pero el que se mantenga hasta el final será salvo.”(Mateo 24:9-14. La Palabra de Dios para todos).

El amado Hijo de Dios advirtió que este hecho ocurriría en los tiempos finales. Sin embargo ha ocurrido desde el comienzo de la iglesia cristiana. Lo significativo es que hoy día se están produciendo condiciones cada vez más adversas.

Persecución, Tribulación y paciencia

Hay tres términos sobre los que estaremos utilizando en el estudio bíblico y que es necesario identificar claramente:

1.- Persecución.- Proviene del griego diogmos y traduce poner en fuga, ahuyentar (en el sentido literal pero también en el figurado). En el contexto bíblico tiene la significación de aquél a quien las circunstancias lo llevan a huir sin querer retornar.

2.- Tribulación.- Proviene del griego thlipsis y vertido al español es enfrentar antagonismo con las personas. Sufrimiento a causa de la presión de las circunstancias. Estar angustiado.

3.- Paciencia.- Proviene del griego hupomone que traduce perseverancia y “esperar en”.

Las persecuciones están estrechamente relacionadas con las tribulaciones que experimenta el cristiano porque así trate de ignorarlo, el peso del problema es tal que afecta su ser emocional y físico.

Un sistema contra el cristiano

El sistema que nos rodea no es cristiano, así pose de serlo. Está guiado por parámetros de mundanalidad. Y está en abierta oposición a quienes profesamos fe en el Señor Jesús. El Hijo de Dios anunció que la oposición provendría de las personas alrededor pero también de los Estados. Paralelamente dijo, se presentarían divisiones que podrían tropiezo a la fe de los genuinos creyentes.

Cuando miramos a la iglesia del primer siglo encontramos que a partir de la muerte del diácono Esteban “empezó una gran persecución (gr. diogmos) contra la iglesia de Jerusalén. Toda la iglesia huyó a diferentes lugares de Samaria. Sólo los apóstoles se quedaron en Jerusalén.”(Hechos 8:1. La Palabra de Dios para todos).

Es evidente que todos predicaban el evangelio en medio de gran adversidad. Tiempo después Pablo y Bernabé exhortaron a los cristianos permanecer firmes en Cristo y les anunciaron que debían enfrentar tribulaciones (Hechos 14:22). Aunque todo en derredor se derrumbaba, todos siguieron fieles a Jesús el Señor, en su fe.



Como cristianos estamos llamados

a la victoria espiritual...


Una situación que se intensifica

Cada día es más complejo ser cristiano. Las presiones que abundan alrededor del cristiano ejercen presión: primero, para que vuelva atrás y, segundo, para que entre en un estado de estancamiento que le impida su crecimiento personal y espiritual.

Muchas de las circunstancias adversas podemos modificarlas, otras no. En éste último caso nos corresponde afianzarnos en Jesucristo para seguir adelante.

No podemos ilusionarnos con la idea de que todo terminará pronto. Por el contrario, las Escrituras dejan en evidencia que millares de cristianos experimentarán una situación angustiosa. En el Apocalipsis encontramos un hecho sorprendente que relata el apóstol Juan: “Entonces uno de los ancianos me pregunto:--¿Quiénes son los que están vestidos de blanco y de dónde vienen? Yo le respondí:--Usted lo sabe, señor. Entonces me dijo:--Son los que han pasado por un gran sufrimiento. Han lavado sus ropas y las blanquearon en la sangre del Cordero.”(Apocalipsis 7:13, 14. La Palabra de Dios).

¿Qué hacer cuando nos enfrentamos a las persecuciones y las tribulaciones?

Para enfrentar exitosamente las persecuciones y tribulaciones es fundamental que mantengamos una estrecha dependencia de Dios. Si marchamos asidos de su mano, podremos permanecer firmes, sin que el peso de las presiones nos lleve a un revés personal y espiritual.

El Señor Jesús dijo: “Yo les dije esto para que encuentren paz en mí. En el mundo ustedes tendrán que sufrir (gr. Thlipsis), pero ¡Sean valientes! Yo he vencido al mundo.”(Juan 16:33. La Palabra de Dios para todos).

Es probable que esté atravesando por un momento difícil. Ha pensando que está solo, abandonado a su suerte. ¡Se equivoca! El Señor Jesucristo está de su parte, pero es necesario que acuda a Él y se fortalezca en su poder, como escribió el apóstol Pablo: “Puedo enfrentar cualquier situación porque Cristo me da el poder para hacerlo.”(Filipenses 4:13. La Palabra de Dios para todos).

Si usted está firme en Cristo, tiene dos alternativas. La primera, ceder y doblegarse ante las persecuciones –que pueden estar representadas en hostigamientos en su hogar o sitio de trabajo--, y la segunda, tomarse fuerte de la mano del Maestro, fortalecerse en Él y disponerse a seguir adelante, sin que lo diezmen las condiciones difíciles que encuentre a su paso.

El apóstol instruyó a los cristianos de Roma en el sentido que no permitieran que su vida encallara como un barco en un banco de arena (Romanos 8:35-37). Les dijo además que era esencial permanecer en la fe, como paso para no caer:"Alégrense en la esperanza, tengan paciencia (gr. hupomone ) en las dificultades y sean constantes en la oración.”(Romanos 12:12. La Palabra de Dios para todos).

Y usted, frente a la evidencia de que las persecuciones y las tribulaciones estarán a la orden del día, ¿qué decisión adopta?¿Permanecer firme en Cristo o someterse a las dificultades? Piénselo detenidamente. Recuerde que usted y yo fuimos llamados a ser vencedores y no derrotados, cualquiera que sea la situación que enfrentemos...Amen.


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