¿Cómo
llegó a ser cristiano? Zin Ablanp se lo preguntó una y mil veces mientras daba
vueltas en su celda de nueve metros cuadrados, en una prisión de Pekín. El
lugar era lúgubre y frío. En particular durante las noches se le dificultaba
dormir. Tosía mucho y daba vueltas a uno y otro lado de su cama sin lograr
conciliar el sueño hasta altas horas de la madrugada.
Jesucristo
nos asegura la victoria
en
la lucha contra las tinieblas...
Al
meditar en el asunto de las razones que lo cautivaron en Francia, a comienzos
del siglo pasado, para llegar a abrazar el cristianismo como religión estilo de
vida, no podía menos que concluir que había sido el descubrir en Jesús de
Nazareth un líder auténtico, un Dios fiel y el poder transformador de vidas.
Tuvo
un encuentro personal con el Salvador en un círculo de estudio bíblico,
promovido por unos cristianos luteranos. Le atrajo no solo el tema sino las
actividades que promovían. Alrededor sólo veía un sistema licencioso que no
conducía a ninguna parte. En esta línea de pensamiento práctico le pareció
auténtica, una respuesta a sus interrogantes.
Fue
enviado como misionero a China y allí comenzaron sus infortunios. Las
persecuciones y las tribulaciones caían como fuertes goterones de lluvia. No
por un día, sino por meses, años. Estuvo doce años preso. El gobierno comunista
argumentaba que era prisionero político. Negó siempre que tuviera un cariz
religioso.
Zin
Ablanp fue retenido veintidós veces, después de que salió del penal. Siempre
encontraban un motivo diferente. ¿La razón? Predicaba a Cristo Jesús y tal
filosofía, contraria al ideario de Mao Tse Tung era nociva al sistema.
Murió
de buena vejez. Golpeado por la vida, pero con la firme convicción de haber
cumplido su labor. Los sufrimientos forjaron su carácter y le tornaron un
hombre fuerte ante la adversidad.
¿Por
qué las persecuciones y las tribulaciones?
Aunque
nos duela admitirlo, las persecuciones y las tribulaciones están estrechamente
ligadas a la vida de un cristiano. Si estamos sirviendo a Dios fielmente, quizá
nos preguntamos, ¿a qué obedecen entonces tales circunstancias? Y la respuesta
es una sola: las dificultades que minan nuestro camino, son propiciadas en
algunos casos por Satanás y otras, producto de la cotidianidad. En todos los
casos forjan nuestro carácter. Nos llevan a desarrollar el potencial de
vencedores con el cual fuimos creados por Dios.
El
Señor Jesús advirtió que se producirían. “En ese tiempo, los estregarán para
que los castiguen y los maten. Todas las naciones los odiarán a ustedes por ser
ustedes mis seguidores. Ene esos días, muchos creyentes perderán la fe, se
entregarán unos a otros a las autoridades y se odiarán unos a otros. Habrá
muchos falsos profetas que vendrán y engañarán a la gente. Pero el que se
mantenga hasta el final será salvo.”(Mateo 24:9-14. La Palabra de Dios para
todos).
El
amado Hijo de Dios advirtió que este hecho ocurriría en los tiempos finales.
Sin embargo ha ocurrido desde el comienzo de la iglesia cristiana. Lo
significativo es que hoy día se están produciendo condiciones cada vez más
adversas.
Persecución,
Tribulación y paciencia
Hay
tres términos sobre los que estaremos utilizando en el estudio bíblico y que es
necesario identificar claramente:
1.-
Persecución.- Proviene del griego diogmos y traduce poner en fuga, ahuyentar
(en el sentido literal pero también en el figurado). En el contexto bíblico
tiene la significación de aquél a quien las circunstancias lo llevan a huir sin
querer retornar.
2.-
Tribulación.- Proviene del griego thlipsis y vertido al español es enfrentar
antagonismo con las personas. Sufrimiento a causa de la presión de las
circunstancias. Estar angustiado.
3.-
Paciencia.- Proviene del griego hupomone que traduce perseverancia y “esperar
en”.
Las
persecuciones están estrechamente relacionadas con las tribulaciones que
experimenta el cristiano porque así trate de ignorarlo, el peso del problema es
tal que afecta su ser emocional y físico.
Un
sistema contra el cristiano
El
sistema que nos rodea no es cristiano, así pose de serlo. Está guiado por
parámetros de mundanalidad. Y está en abierta oposición a quienes profesamos fe
en el Señor Jesús. El Hijo de Dios anunció que la oposición provendría de las
personas alrededor pero también de los Estados. Paralelamente dijo, se
presentarían divisiones que podrían tropiezo a la fe de los genuinos creyentes.
Cuando
miramos a la iglesia del primer siglo encontramos que a partir de la muerte del
diácono Esteban “empezó una gran persecución (gr. diogmos) contra la iglesia de
Jerusalén. Toda la iglesia huyó a diferentes lugares de Samaria. Sólo los
apóstoles se quedaron en Jerusalén.”(Hechos 8:1. La Palabra de Dios para
todos).
Es
evidente que todos predicaban el evangelio en medio de gran adversidad. Tiempo
después Pablo y Bernabé exhortaron a los cristianos permanecer firmes en Cristo
y les anunciaron que debían enfrentar tribulaciones (Hechos 14:22). Aunque todo
en derredor se derrumbaba, todos siguieron fieles a Jesús el Señor, en su fe.
Como
cristianos estamos llamados
a
la victoria espiritual...
Una
situación que se intensifica
Cada
día es más complejo ser cristiano. Las presiones que abundan alrededor del
cristiano ejercen presión: primero, para que vuelva atrás y, segundo, para que
entre en un estado de estancamiento que le impida su crecimiento personal y
espiritual.
Muchas
de las circunstancias adversas podemos modificarlas, otras no. En éste último
caso nos corresponde afianzarnos en Jesucristo para seguir adelante.
No
podemos ilusionarnos con la idea de que todo terminará pronto. Por el
contrario, las Escrituras dejan en evidencia que millares de cristianos
experimentarán una situación angustiosa. En el Apocalipsis encontramos un hecho
sorprendente que relata el apóstol Juan: “Entonces uno de los ancianos me
pregunto:--¿Quiénes son los que están vestidos de blanco y de dónde vienen? Yo
le respondí:--Usted lo sabe, señor. Entonces me dijo:--Son los que han pasado
por un gran sufrimiento. Han lavado sus ropas y las blanquearon en la sangre
del Cordero.”(Apocalipsis 7:13, 14. La Palabra de Dios).
¿Qué
hacer cuando nos enfrentamos a las persecuciones y las tribulaciones?
Para
enfrentar exitosamente las persecuciones y tribulaciones es fundamental que
mantengamos una estrecha dependencia de Dios. Si marchamos asidos de su mano,
podremos permanecer firmes, sin que el peso de las presiones nos lleve a un
revés personal y espiritual.
El
Señor Jesús dijo: “Yo les dije esto para que encuentren paz en mí. En el mundo
ustedes tendrán que sufrir (gr. Thlipsis), pero ¡Sean valientes! Yo he vencido
al mundo.”(Juan 16:33. La Palabra de Dios para todos).
Es
probable que esté atravesando por un momento difícil. Ha pensando que está
solo, abandonado a su suerte. ¡Se equivoca! El Señor Jesucristo está de su
parte, pero es necesario que acuda a Él y se fortalezca en su poder, como
escribió el apóstol Pablo: “Puedo enfrentar cualquier situación porque Cristo
me da el poder para hacerlo.”(Filipenses 4:13. La Palabra de Dios para todos).
Si
usted está firme en Cristo, tiene dos alternativas. La primera, ceder y
doblegarse ante las persecuciones –que pueden estar representadas en
hostigamientos en su hogar o sitio de trabajo--, y la segunda, tomarse fuerte
de la mano del Maestro, fortalecerse en Él y disponerse a seguir adelante, sin
que lo diezmen las condiciones difíciles que encuentre a su paso.
El
apóstol instruyó a los cristianos de Roma en el sentido que no permitieran que
su vida encallara como un barco en un banco de arena (Romanos 8:35-37). Les
dijo además que era esencial permanecer en la fe, como paso para no
caer:"Alégrense en la esperanza, tengan paciencia (gr. hupomone ) en las dificultades
y sean constantes en la oración.”(Romanos 12:12. La Palabra de Dios para
todos).
Y
usted, frente a la evidencia de que las persecuciones y las tribulaciones
estarán a la orden del día, ¿qué decisión adopta?¿Permanecer firme en Cristo o someterse
a las dificultades? Piénselo detenidamente. Recuerde que usted y yo fuimos
llamados a ser vencedores y no derrotados, cualquiera que sea la situación que
enfrentemos...Amen.
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