Satanás estaba dormitando en su oficina, con una revista de
noticias de actualidad internacional desplegada en su escritorio, una taza con
café tinto a medio consumir y el ventilador trayendo brisa fresca a la estancia
pero con un ruido ensordecedor de aspas enloquecidas; él se veía tan plácido
que no se inmutaba ni siquiera por sus propios ronquidos.
--Don Sata, don Sata… Es urgente…—le dijo atropelladamente un
demonio que ignoró el letrero de “No molestar” en el picaporte de la puerta de
entrada.
El diablo entreabrió los ojos y lo miró disgustado, con el ceño
fruncido.
--¿No te enseñaron a tocar la puerta?—le riñó molesto.
--Es que es muy pero muy urgente…--explicó con débiles
palabras--…Elías, el profeta de Israel, acaba de retar a nuestros profetas,
¿recuerdas? Los de Baal y Aserá…--
Satanás se rascó el mentón, visiblemente preocupado. Meditó unos
instantes y murmuró:
--Ahora sí se complicaron las cosas…--, explicó Satanás.
--¿Qué podemos hacer?—preguntó el demonio, compartiendo la
inquietud de su amo.
--Creo que muy poco—expresó, inquieto--. Ése tal Elías es fiel a
Dios y un hombre de mucha oración. Creo que nuestros profetas allá tienen pocas
oportunidades. Definitivamente parece que es un hombre de fe. Ahora sí que se
hizo la buena…--
Acto seguido se desplazó hacia la enorme ventana desde donde podía
ver los reinos de este mundo. En la distancia se escuchaban los gritos de
hombres y mujeres condenados por la eternidad al fuego, tras rechazar a dios
para dedicarse a vivir perdidamente.
Un día gris para el mundo de las tinieblas
Nuestro enemigo espiritual, Satanás, ha sido derrotado muchas
veces, pero uno de los eventos memorables fue cuando el profeta Elías retó a
las fuerzas de las tinieblas y puso de manifiesto que el Dios en el que hemos
creído es más poderoso que el dios de maldad que gobierna un mundo de pecado.
El profeta Elías (cuyo nombre significa el Señor es mi Dios)
ejerció su ministerio en el reino del Norte, durante el tiempo de los reyes
Acab y su sucesor, Ocozías. Su misión era hacer volver a los israelitas a
Jehová, el Dios verdadero. Cuando pronunció la Palabra, dejó de caer lluvia y
el país, que fundamentaba gran parte de su economía en la agricultura, entró en
crisis económica y social. Puso en ridículo a Baal, dios cananeo que ellos
creían, controlaba la lluvia y era además, responsable de cosechas abundantes.
A raíz de la sequía
sobre Israel, el rey Acab lo buscaba afanosamente (Cf. 1 Reyes 17.1). El hambre
prevalecía en la nación. No había grano y los animales perecían de sed.
Cuando se encontró
con el rey, éste le dijo: “--Así que tú eres el hombre que ha traído todo este
desastre sobre Israel!—exclamó Acab cuando lo vio--. –Tu eres el que ha triado
todo este desastre!—respondió Elías--. Porque tú y tu familia se han negado a
obedecer al SEÑOR, y han adorado a Baal. Ahora, convoca a todo el pueblo de
Israel. Diles que vayan al monte Carmelo, junto con los cuatrocientos cincuenta
profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de la diosa Aserá, que tiene el
apoyo de Jezabel.”(1 Reyes 18:17-19.
¿Comprende ahora por qué estaba preocupado Satanás? Anticipaba en
su corazón la tremenda apaleada que le esperaba…
Aquí es importante que recordemos quiénes eran Baal y Aserá. Baal
era la deidad masculina de los cananeos al que atribuían—como hemos
dicho—dominio sobre la lluvia así como la fertilidad de la tierra. En el monte
Carmelo, donde se le adoraba, fomentaban la prostitución idolátrica y en las
ceremonias reinaba el desenfreno y la perversión sexual. Además los sacerdotes
de Baal sacrificaban niños. Aserá por su parte, era la consorte demoníaca de
Baal. Se la consieraba diosa de la guerra y la fertilidad.
Dios ordenó a los
Israelitas que acabaran con los cananeos y la idolatría que preconizaban (Cf.
Deuteronomio 20:16, 17, Números 33.51-55; Josué 6:21). Pese a las órdenes
perentorias del Señor, el pueblo israelita fue tozudo y desobedeció la orden. “Era
necesaria la destrucción total de los cananeos para salvaguardar a Israel de la
abrumadora influencia de la idolatría y del pecado de los cananeos. Dios sabía
que si se les hubiese permitido seguir a las naciones impías, ellas enseñarían
a Israel “a hacer según todas las abominaciones que ellas han hecho para sus
dioses”, y el pueblo de Israel pecaría contra Jehová su Dios (Deuteronomio
20:18) La destrucción de las ciudades y los pueblos cananeos demuestran un
principio fundamental del juicio de Dios: Cuando la iniquidad de un pueblo
llega al colmo y se desborda, la misericordia de Dios da lugar al juicio.”
¿Estamos con Dios o con la mundanalidad?
Como cristianos
debemos decidir, ¿Estamos caminando fieles a Dios o añoramos la mundanalidad?
Con nuestro amado Padre celestial no hay lugar a medias tintas. En la carta de
Jesucristo a la Iglesia de Laodicea, el Señor fue claro al advertir: “Conozco
tus obras; se que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro!
Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de
mi boca.”(Apocalipsis 3:15, 16.
El profeta Elías
confrontó a los israelitas con dureza: “Entonces Acab convocó a todo el pueblo
y a los profetas en el monte Carmelo. Una vez allí, Elías les dijo:--¿Hasta
cuándo están ustedes vacilando entre dos opiniones?—le preguntó al pueblo--.
¡Si el SEÑOR es Dios, síganlo, pero si baal es Dios, sigan a Baal!”(1 reyes
18:20, 21.
Como creyentes en Jesús el Señor debemos evaluar nuestra vida
constantemente. Es esencial que, honestamente, definamos si estamos caminando
el fidelidad a Él o si hemos abierto puertas a Satanás que es muy sutil al
sembrar engaños mediante sus obras. Recuerde que nuestro Adversario e smuy
hábil y si le damos lugar al pecado, sabe tomar ventaja (Cf. 1 Pedro 5.8).
El autor y
conferencista Roland Buck señala que “Estamos viviendo en una época maravillosa
y hay a través de todo el mundo un gran despertamiento espiritual. Pero junto
con esta acción del Espíritu Santo, existen también renovados ataques del
enemigo en contra de la obra de Dios. En su intento de llegar hasta Dios y
tratar de dañarle, las fuerzas satánicas están atacando la familia y el hogar,
que es lo más cercano que existe en la tierra al corazón de Dios. Los lugares
sufren y muchas veces saben el por qué. El ataque es mucho más y va mucho más
lejos que ser un ataque contra el hogar, pues si analizamos a fondo nos daremos
cuenta de que cada vez que Dios trata de escribir un nuevo capítulo en la
historia de su obra, el enemigo y las fuerzas satánicas aumentan y renuevan su
actividad.”
¿Qué tanto poder tienen las tinieblas?
Como cristianos no podemos desconocer que Satanás es poderoso, pero
tiene enormes limitaciones: no es omnipresente, omnisciente y omnipotente. Es
decir, no puede estar en todas partes, no lo puede todo y no lo sabe todo.
Frente al gobierno y poder de nuestro amado Dios y Salvador
Jesucristo, él sabe que tiene perdida la batalla.
El apóstol Juan
enfatizó: “Sabemos que somos hijos de Dios. El mundo que nos rodea está bajo el
dominio de Satanás…”(1 Juan 5.19. Ahora bien, el propio
Juan también escribió: “El que practica el pecado pertenece al diablo, porque
el diablo comenzó a pecar desde el principio. Pero el Hijo de Dios vino a
destruir las obras del diablo.”(1 Juan 3:8.
Bajo el
convencimiento de que el poder de Satanás es limitado, el profeta Elías
impartió instrucciones precisas: “Traigan ahora dos becerros. Los profetas de
Baal pueden elegir uno de ellos, cortarlo en pedazos y ponerlo sobre la leña en
el altar, pero sin encender fuego bajo la leña; yo prepararé el otro becerro y
lo pondré sobre la leña, en el altar del SEÑOR, y tampoco encenderé fuego
debajo. Entonces ustedes oren a su dios, y yo oraré al SEÑOR. El que responda
enviando fuero para encender la leña, ese es el verdadero Dios. Todo el pueblo
estuvo de acuerdo en someterse a esta prueba.”1 Reyes 18:22-24.
Nuestro amado Creador es el único que liberta a los cautivos.
¡Usted puede ser libre hoy! No olvide que “Cuando el Señor subió a lo alto,
llevó consigo a los cautivos, y dio dones a los hombres.”(Efesios 4.8, Nueva
Biblia al Día)
Desconozco si ha estado inmerso en el ocultismo o hasta qué punto
Satanás haya tomado control de su vida, pero hay una buena noticia: En
Jesucristo puede ser libre hoy. Sométase a Él y permita que toda atadura se
rompa sobre su existencia.
Las Escrituras
indican que los profetas de Baal “…prepararon uno de los becerros y lo pusieron
sobre el altar. Y estuvieron invocando a Baal toda la mañana.—Baal,
óyenos—gritaban, mientras saltaban alrededor del altar que habían construido.
Pero no recibieron respuesta de ningún tipo.”(1 Reyes 18:26.
Observe que, con todo y ser cuatrocientos cincuenta profetas de
Baal clamando al mundo de las tinieblas, Satanás no respondió.Cuando hay hombres y mujeres fieles y comprometidas con Dios, el
mundo de la maldad se ve impedido y halla a su paso un enorme muro que
dificulta el cumplimiento de sus planes.
Confiando en el Dios de poder
Cuando confiamos plenamente en el poder de Dios, seguros de que
para Él no hay nada imposible y no tiene límites, dejamos de lado cualquier
asomo de temor a Satanás y podemos enfrentarlo. El mayor aliciente es la
certeza de que obtendremos la victoria.
Esa misma convicción,
cimentada en Dios, fue la que alimentó la acción de Elías: “Los profetas de
Baal gritaron toda la tarde hasta la hora del sacrificio, pero no hubo
respuesta; no sucedió nada, nadie les prestó atención.”(1 Reyes 18:29.
A su turno Elías reparó el altar de Dios, cortó el becerro en
varios pedazos, lo puso sobre la leña y ordenó que vertieran el contenido
equivalente a doce cántaros con agua, vasijas que como imaginará, eran de
enorme dimensión.
Cuando el animal para
el sacrificio, la leña y el altar resudaban agua, Elías clamó el poder de Dios.
“SEÑOR, respóndeme. Respóndeme para que esta gente sepa que tú eres Dios, y que
quieres que ellos se vuelvan a ti.—Entonces, repentinamente, descendió fuego
del cielo y quemó el becerro, la leña, las piedras, el polvo e hizo que se
evaporara el agua que había en la zanja. Y cuando los que estaban allí vieron
esto, se inclinaron con sus rostros en tierra, gritando:--¡El SEÑOR es Dios!--.
Entonces Elías ordenó:--Agarren a todos los profetas de Baal!¡Que ninguno
escape!--. Ellos los atraparon a todos, y Elías los condujo al arroyo de
Quisón, y allí los degolló.”(1 Reyes 18:37-40.
¡Ese es el poder de Dios, el Dios en el que hemos creído! Para Él
no hay nada imposible y, aunque Satanás quiera infundirnos temor e incluso,
procurar hacernos la vida imposible, está vencido porque sus poderes tienen
límites. Usted fue concebido libre y Dios quiere que permanezca en libertad. El
relato de Elías y los profetas de Baal y Aserá, pone en evidencia que el mundo
de las tinieblas tiene como destino final la derrota. Es una tarea que nos
corresponde a usted y a mí como siervos de Jesucristo…
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