lunes, 11 de mayo de 2015

El día que apalearon a Satanás y sus demonios

Satanás estaba dormitando en su oficina, con una revista de noticias de actualidad internacional desplegada en su escritorio, una taza con café tinto a medio consumir y el ventilador trayendo brisa fresca a la estancia pero con un ruido ensordecedor de aspas enloquecidas; él se veía tan plácido que no se inmutaba ni siquiera por sus propios ronquidos.

--Don Sata, don Sata… Es urgente…—le dijo atropelladamente un demonio que ignoró el letrero de “No molestar” en el picaporte de la puerta de entrada.
 El diablo entreabrió los ojos y lo miró disgustado, con el ceño fruncido.

--¿No te enseñaron a tocar la puerta?—le riñó molesto.

--Es que es muy pero muy urgente…--explicó con débiles palabras--…Elías, el profeta de Israel, acaba de retar a nuestros profetas, ¿recuerdas? Los de Baal y Aserá…--
Satanás se rascó el mentón, visiblemente preocupado. Meditó unos instantes y murmuró:

--Ahora sí se complicaron las cosas…--, explicó Satanás.

--¿Qué podemos hacer?—preguntó el demonio, compartiendo la inquietud de su amo.

--Creo que muy poco—expresó, inquieto--. Ése tal Elías es fiel a Dios y un hombre de mucha oración. Creo que nuestros profetas allá tienen pocas oportunidades. Definitivamente parece que es un hombre de fe. Ahora sí que se hizo la buena…--
Acto seguido se desplazó hacia la enorme ventana desde donde podía ver los reinos de este mundo. En la distancia se escuchaban los gritos de hombres y mujeres condenados por la eternidad al fuego, tras rechazar a dios para dedicarse a vivir perdidamente.

          Un día gris para el mundo de las tinieblas

Nuestro enemigo espiritual, Satanás, ha sido derrotado muchas veces, pero uno de los eventos memorables fue cuando el profeta Elías retó a las fuerzas de las tinieblas y puso de manifiesto que el Dios en el que hemos creído es más poderoso que el dios de maldad que gobierna un mundo de pecado.

El profeta Elías (cuyo nombre significa el Señor es mi Dios) ejerció su ministerio en el reino del Norte, durante el tiempo de los reyes Acab y su sucesor, Ocozías. Su misión era hacer volver a los israelitas a Jehová, el Dios verdadero. Cuando pronunció la Palabra, dejó de caer lluvia y el país, que fundamentaba gran parte de su economía en la agricultura, entró en crisis económica y social. Puso en ridículo a Baal, dios cananeo que ellos creían, controlaba la lluvia y era además, responsable de cosechas abundantes.
A raíz de la sequía sobre Israel, el rey Acab lo buscaba afanosamente (Cf. 1 Reyes 17.1). El hambre prevalecía en la nación. No había grano y los animales perecían de sed.

Cuando se encontró con el rey, éste le dijo: “--Así que tú eres el hombre que ha traído todo este desastre sobre Israel!—exclamó Acab cuando lo vio--. –Tu eres el que ha triado todo este desastre!—respondió Elías--. Porque tú y tu familia se han negado a obedecer al SEÑOR, y han adorado a Baal. Ahora, convoca a todo el pueblo de Israel. Diles que vayan al monte Carmelo, junto con los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de la diosa Aserá, que tiene el apoyo de Jezabel.”(1 Reyes 18:17-19.

¿Comprende ahora por qué estaba preocupado Satanás? Anticipaba en su corazón la tremenda apaleada que le esperaba…

 Aquí es importante que recordemos quiénes eran Baal y Aserá. Baal era la deidad masculina de los cananeos al que atribuían—como hemos dicho—dominio sobre la lluvia así como la fertilidad de la tierra. En el monte Carmelo, donde se le adoraba, fomentaban la prostitución idolátrica y en las ceremonias reinaba el desenfreno y la perversión sexual. Además los sacerdotes de Baal sacrificaban niños. Aserá por su parte, era la consorte demoníaca de Baal. Se la consieraba diosa de la guerra y la fertilidad.

Dios ordenó a los Israelitas que acabaran con los cananeos y la idolatría que preconizaban (Cf. Deuteronomio 20:16, 17, Números 33.51-55; Josué 6:21). Pese a las órdenes perentorias del Señor, el pueblo israelita fue tozudo y desobedeció la orden. “Era necesaria la destrucción total de los cananeos para salvaguardar a Israel de la abrumadora influencia de la idolatría y del pecado de los cananeos. Dios sabía que si se les hubiese permitido seguir a las naciones impías, ellas enseñarían a Israel “a hacer según todas las abominaciones que ellas han hecho para sus dioses”, y el pueblo de Israel pecaría contra Jehová su Dios (Deuteronomio 20:18) La destrucción de las ciudades y los pueblos cananeos demuestran un principio fundamental del juicio de Dios: Cuando la iniquidad de un pueblo llega al colmo y se desborda, la misericordia de Dios da lugar al juicio.”

     ¿Estamos con Dios o con la mundanalidad?

Como cristianos debemos decidir, ¿Estamos caminando fieles a Dios o añoramos la mundanalidad? Con nuestro amado Padre celestial no hay lugar a medias tintas. En la carta de Jesucristo a la Iglesia de Laodicea, el Señor fue claro al advertir: “Conozco tus obras; se que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro! Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca.”(Apocalipsis 3:15, 16.

 El profeta Elías confrontó a los israelitas con dureza: “Entonces Acab convocó a todo el pueblo y a los profetas en el monte Carmelo. Una vez allí, Elías les dijo:--¿Hasta cuándo están ustedes vacilando entre dos opiniones?—le preguntó al pueblo--. ¡Si el SEÑOR es Dios, síganlo, pero si baal es Dios, sigan a Baal!”(1 reyes 18:20, 21.

 Como creyentes en Jesús el Señor debemos evaluar nuestra vida constantemente. Es esencial que, honestamente, definamos si estamos caminando el fidelidad a Él o si hemos abierto puertas a Satanás que es muy sutil al sembrar engaños mediante sus obras. Recuerde que nuestro Adversario e smuy hábil y si le damos lugar al pecado, sabe tomar ventaja (Cf. 1 Pedro 5.8).

El autor y conferencista Roland Buck señala que “Estamos viviendo en una época maravillosa y hay a través de todo el mundo un gran despertamiento espiritual. Pero junto con esta acción del Espíritu Santo, existen también renovados ataques del enemigo en contra de la obra de Dios. En su intento de llegar hasta Dios y tratar de dañarle, las fuerzas satánicas están atacando la familia y el hogar, que es lo más cercano que existe en la tierra al corazón de Dios. Los lugares sufren y muchas veces saben el por qué. El ataque es mucho más y va mucho más lejos que ser un ataque contra el hogar, pues si analizamos a fondo nos daremos cuenta de que cada vez que Dios trata de escribir un nuevo capítulo en la historia de su obra, el enemigo y las fuerzas satánicas aumentan y renuevan su actividad.”

             ¿Qué tanto poder tienen las tinieblas?

Como cristianos no podemos desconocer que Satanás es poderoso, pero tiene enormes limitaciones: no es omnipresente, omnisciente y omnipotente. Es decir, no puede estar en todas partes, no lo puede todo y no lo sabe todo.

Frente al gobierno y poder de nuestro amado Dios y Salvador Jesucristo, él sabe que tiene perdida la batalla.

El apóstol Juan enfatizó: “Sabemos que somos hijos de Dios. El mundo que nos rodea está bajo el dominio de Satanás…”(1 Juan 5.19. Ahora bien, el propio Juan también escribió: “El que practica el pecado pertenece al diablo, porque el diablo comenzó a pecar desde el principio. Pero el Hijo de Dios vino a destruir las obras del diablo.”(1 Juan 3:8.

 Bajo el convencimiento de que el poder de Satanás es limitado, el profeta Elías impartió instrucciones precisas: “Traigan ahora dos becerros. Los profetas de Baal pueden elegir uno de ellos, cortarlo en pedazos y ponerlo sobre la leña en el altar, pero sin encender fuego bajo la leña; yo prepararé el otro becerro y lo pondré sobre la leña, en el altar del SEÑOR, y tampoco encenderé fuego debajo. Entonces ustedes oren a su dios, y yo oraré al SEÑOR. El que responda enviando fuero para encender la leña, ese es el verdadero Dios. Todo el pueblo estuvo de acuerdo en someterse a esta prueba.”1 Reyes 18:22-24.
 Nuestro amado Creador es el único que liberta a los cautivos. ¡Usted puede ser libre hoy! No olvide que “Cuando el Señor subió a lo alto, llevó consigo a los cautivos, y dio dones a los hombres.”(Efesios 4.8, Nueva Biblia al Día)

Desconozco si ha estado inmerso en el ocultismo o hasta qué punto Satanás haya tomado control de su vida, pero hay una buena noticia: En Jesucristo puede ser libre hoy. Sométase a Él y permita que toda atadura se rompa sobre su existencia.

Las Escrituras indican que los profetas de Baal “…prepararon uno de los becerros y lo pusieron sobre el altar. Y estuvieron invocando a Baal toda la mañana.—Baal, óyenos—gritaban, mientras saltaban alrededor del altar que habían construido. Pero no recibieron respuesta de ningún tipo.”(1 Reyes 18:26.

 Observe que, con todo y ser cuatrocientos cincuenta profetas de Baal clamando al mundo de las tinieblas, Satanás no respondió.Cuando hay hombres y mujeres fieles y comprometidas con Dios, el mundo de la maldad se ve impedido y halla a su paso un enorme muro que dificulta el cumplimiento de sus planes.

                 Confiando en el Dios de poder

Cuando confiamos plenamente en el poder de Dios, seguros de que para Él no hay nada imposible y no tiene límites, dejamos de lado cualquier asomo de temor a Satanás y podemos enfrentarlo. El mayor aliciente es la certeza de que obtendremos la victoria.

Esa misma convicción, cimentada en Dios, fue la que alimentó la acción de Elías: “Los profetas de Baal gritaron toda la tarde hasta la hora del sacrificio, pero no hubo respuesta; no sucedió nada, nadie les prestó atención.”(1 Reyes 18:29.

 A su turno Elías reparó el altar de Dios, cortó el becerro en varios pedazos, lo puso sobre la leña y ordenó que vertieran el contenido equivalente a doce cántaros con agua, vasijas que como imaginará, eran de enorme dimensión.

Cuando el animal para el sacrificio, la leña y el altar resudaban agua, Elías clamó el poder de Dios. “SEÑOR, respóndeme. Respóndeme para que esta gente sepa que tú eres Dios, y que quieres que ellos se vuelvan a ti.—Entonces, repentinamente, descendió fuego del cielo y quemó el becerro, la leña, las piedras, el polvo e hizo que se evaporara el agua que había en la zanja. Y cuando los que estaban allí vieron esto, se inclinaron con sus rostros en tierra, gritando:--¡El SEÑOR es Dios!--. Entonces Elías ordenó:--Agarren a todos los profetas de Baal!¡Que ninguno escape!--. Ellos los atraparon a todos, y Elías los condujo al arroyo de Quisón, y allí los degolló.”(1 Reyes 18:37-40.

 ¡Ese es el poder de Dios, el Dios en el que hemos creído! Para Él no hay nada imposible y, aunque Satanás quiera infundirnos temor e incluso, procurar hacernos la vida imposible, está vencido porque sus poderes tienen límites. Usted fue concebido libre y Dios quiere que permanezca en libertad. El relato de Elías y los profetas de Baal y Aserá, pone en evidencia que el mundo de las tinieblas tiene como destino final la derrota. Es una tarea que nos corresponde a usted y a mí como siervos de Jesucristo…

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