Las batallas contra el mundo de las tinieblas las libramos en oración,
sobre la base de que Jesucristo nos asegura la victoria...
Lo que menos esperaron encontrar las autoridades en aquél ducto de aguas lluvias, era una capilla en la que jóvenes estudiantes dedicaban noches enteras a adorar a Satanás. Un recinto oscuro, apenas visible por la tenue luz de velas que tenían calaveras por candelabros, y que resaltaban paredes pobladas de símbolos esotéricos.“Santo Dios” se atrevió a decir el oficial a cargo, sin dar crédito a los restos de alcohol, marihuana y objetos cortopunzantes que formaban parte de sus rituales, los que utilizaban con desenfreno en insólitas prácticas para alabar al príncipe de las tinieblas.
El oficial Eliécer Santos relataría después a la prensa, que no
podía concebir que en pleno siglo veintiuno ocurrieran hechos de este género.
“Pensé que eran sólo novelas de terror o de misterio, pero no que se dieran en
nuestro tiempo” , explicó.
El operativo realizado en La Paulina de Montes de Oca, Costa Rica, puso en evidencia una creciente adoración de lo oculto por parte de una juventud rebelde, que encuentra en el satanismo una forma de expresar su inconformidad con los principios y reglas impuestos por la sociedad.
ASEDIO CRESCIENTE DEL OCULTISMO
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