Satanistas convertidos a
Cristo han confesado, en diferentes ocasiones, de què manera utilizaban el 31
de octubre para realizar sacrificios de niños al mundo de las tinieblas. ¡Tenga
cuidado con sus hijos!
Un interrogante: “¿Por
què no puedo participar de la fiesta del Hallowen?”. Una pregunta que me hizo
mi nieto Nicolás—un chico vivaz, alegre, cruioso y juguetón--a quien, de manera
prudente, tuve q ue explicarle lo peligroso que puede resultar esta celebración
del mundo entero…
Es necesario enseñarle a
nuestros
hijos los enormes peligros que encierra el Hallowen.
Nuestra sociedad se
encuentra permeada por múltiples prácticas, una de ellas el Hallowen o fiesta
de brujas. Con ese nombre se inició en Estados Unidos en 1845. La designación
original era “All Hallow´s Day” y pronto se acostumbró designarlo como “All
Hallowén” hasta el nombre actual. Una fuerte corriente de cristianos auténticos
en Europa, se expresaron abiertamente contra dicha práctica.
Pero, ¿es moderna esta festividad? En absoluto. Era común entre los antiguos celtas (bretones, galos, escoceses e irlandeses). Ocurría el fin del verano el día 31 de octubre que, a su vez, marcaba el inicio del Año Nuevo Céltico. Se ofrecían sacrificios a Samhain o Saman (que significa “Señor del cielo y de la tierra). En su honor realizaban una vigilia. La imagen que lo representaba era un esqueleto sosteniendo una hoz o guadaña, que más tarde sería conocida como la muerte.
Como se creía que su Dios se reunía con los muertos, los sacerdotes dirigía a las comunidades a celebrar ceremonias diabólicas en las que se incineraban caballos, ovejas, vacas negras, bueyes y seres humanos como una supuesta garantía de protección para sus vidas. De lo contrario, serían víctimas de los espíritus malignos.
Se legitima la celebración
En un intento de
cristianizar este día de adoración, el catolicismo romano trasladó el Día de
Todos los santos en el año 800 d.C. que tenía ocurrencia en el mes de mayo para
oficializarlo el 1 de noviembre. Hoy día y como fruto del
mercantilismo, la Noche de Brujas se ha vuelto tradicional en muchos países—con
mayor fuerza centro y sur América—y se mezcla con rituales propios de cada
localidad. En Norteamérica su fuerza radica en que no solo es fiesta para niños
sino para adultos.En particular éstos
últimos se disfrazan, en muchas fiestas privadas, y dejan que maldad fluya en
sus cuerpos y su mente, estimulados por el alcohol, drogas y bailes sensuales.
¿Por qué los disfraces?
Se trata de una
emulación a las druidas que encendían una enorme fogata alrededor de la cual
danzaban con disfraces. Sacrificaban toda suerte de especies, animales y seres
humanos.
En nosotros como padres
recae la enorme
responsabilidad de preparar a nuestros hijos,
advirtiéndoles de los peligros que les asechan. Poseídos por los
demonios practicaban la adivinación, saltaban sobre llamas, bailaban y
cantaban, en el supuesto propósito de ahuyentar a los malos espíritus.
Los druidas recorrían en Irlanda los hogares, disfrazados, para colectar ofrendas con destino a Satanás. Le vaticinaban buena suerte a quienes les colaboraran. De lo contrario, les anunciaban maldiciones.Una práctica común es el ritual de “bajando la luna” en el cual y bajo el convencimiento de quienes participan, la bruja principal de la convención se convierte en un canal para la diosa luna.
Los peligros que encierra hoy
Los satanistas
establecieron el 31 de octubre como la noche de “Todos los demonios”. Realizan
ceremonias diabólicas mediante hechizos y conjuros buscando que Satanás sea
exaltado. Se trata de una fuerza
oculta que motiva a millares de personas a adornar oficinas, viviendas, establecimientos
de negocio y autos—incluso—con símbolos alusivos a calaveras, demonios, brujas,
lápidas y murciélagos.
A los niños los perjudica enormemente porque a través de los símbolos y
disfraces que identifican al Hallowen, se les brinda una
visión amplia de un mundo donde se glorifica a la violencia, la muerte, la
mutilación y la sangre.
En
todos los países el 31 de octubre es una fecha en la que se registra una
creciente desaparición de niños e incluso--¿ha meditado ya en esto?—mueren
muchos infantes por aparentes problemas digestivos e incluso, ahogamiento con
golosinas. ¿Es acaso normal que esto ocurra? Sin duda que no.
¿Por qué los cristianos no participamos del Hallowen?
Los cristianos comprendemos que el Hallowen o Día de las Brujitas es una celebración de trasfondo pagano que antes que concebirse para honrar y glorificar a Dios, tuvo origen en prácticas ofensivas a Su santidad. Al respecto el apóstol Pablo escribió: “Traten de aprender qué es lo que agrada al Señor. No participen de los actos sin fruto que se hacen en la oscuridad, más bien desenmascárenlos.”(Efesios 5:1º, 11.
Muchos niños son atraídos con este tipo de celebraciones a juegos ocultistas, y seducidos por lo oculto por el aparente poder que ofrece. Lo aprecian como un juego sin darse cuenta de la terrible verdad que encierran esas actividades.
¿Y qué si somos invitados a una fiesta de
Hallowen de niños o de adultos? No hay duda que las invitaciones pueden llegar,
pero la decisión está en sus manos. Si desea participar, encontrará todos los
pretextos y atenuantes que desee. Si no desea ir, seguramente hallará en la
Biblia sin número de argumentos en su propósito de No ser desleales al Señor
Todopoderoso.
No obstante no queremos
presionarlo a decir no. Simplemente y como es nuestro compromiso, le mostramos
qué dicen las Escrituras. La determinación final es suya.
Recuerde lo que Dios dijo a su pueblo:”Cuando
entres a la tierra que el SEÑOR tu Dios te da, no imiten las costumbres
perversas de esas naciones. No permitas que nadie practique la adivinación ni que busque
señales para decir lo que sucederá en el futuro. No permitas que nadie
practique la hechicería, ni trate de hacerle brujerías a la gente, y no
permitas que nadie consulte a fantasmas o espíritus, ni que sea espiritista.
Todos los que practican eso son abominables al SEÑOR. Tienes que ser totalmente
fiel al SEÑOR tu Dios.”(Deuteronomio 18:9-13.
Es imperativo que seamos fieles a Dios, pero también muy prudentes, cuidando de nuestros hijos…
¿Hacer partícipes a nuestros hijos de la maldad?
Satanás es muy hábil y
está utilizando este tipo de seudo-celebraciones para atraer por igual a
adultos y niños. Este último segmento poblacional es su preferido porque
generalmente los infantes no se cuestionan nada. Todo lo aceptan con la fuerza
de algo que puede ser verdad. Y Él genera de esta manera engaño. Si
vestimos a nuestros hijos de brujitas o de los superhéroes que promueve la
televisión, no estamos haciendo otra cosa que identificándonos con la
mundanalidad. Sobre este punto el apóstol escribió: “No te dejes vencer por el
mal, sino derrota el mal con el bien.”(Romanos 12:21.
Puede que a muchas
personas les parezca inocuo disfrazar a sus pequeñines, pero en respuesta a
este razonamiento rápido e irreflexivo es, ¿su acción a quién glorifica al
hombre o a Dios?
Recuerde que los cristianos antes que comulgar
con el diablo y sus múltiples estratagemas, fuimos llamados a rechazarlo con
fuerza y poder: “Así que, entréguense a Dios, resistan al diablo y el diablo
huirá de ustedes.”(Santiago 4:7.
Y, ¿qué de una fiesta para niños en el templo?
Es comprensible que sus hijos no alcanzan a
dimensionar la carga de maldad que hay tras el Hallowen. Entonces, ¿hay alguna
opción? Sin duda que sí.Puede ser una reunión
para niños en el templo, a la misma hora, en la que usted les explique que no
participan en el Día de las Brujitas porque es algo del diablo y ofende a Dios.
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