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El Himalaya es una conjunción de culturas pero también de creencias
religiosas. A 2.700 metros sobre el nivel del mar, pareciera que se está muy
cerca del cielo, pero en medio de los rituales que allí se celebran, lo que se
abren son puertas al mundo de las tinieblas.
En las aldeas los moradores creen que los espíritus de los ancestros poseen a las
personas en las ceremonias religiosas.
Un caso específico lo encontramos en el poblado de Bemni . Los aldeanos
literalmente esperan ser poseídos, en reuniones para oficializar las bodas o
pujas. Si lo desean, entonces el espíritu de un ancestro puede entrar en el
cuerpo de una persona, generalmente en momentos de emoción extrema. Por
ejemplo, cuando una hija está siendo preparada para ser entregada en una ceremonia de matrimonio.
La persona poseída quizá llore, se sacuda de forma incontrolable, agite sus brazos alrededor, se golpee el pecho. Es parte de la cultura del pueblo y nunca produce ansiedad. Pero se recupera rápidamente para seguir con el resto del ritual.
También se dice que hay posesión si un niño se porta mal o un adolescente tiene inusuales cambios de humor. El padre puede llamar a un anciano o a un sacerdote hindú para que elimine al mal espíritu del cuerpo. Esta posesión puede ser de bajo nivel y permanecer durante un tiempo
¿Todo es agradable? Sin duda que no. Ellos aun cuando son cercanos
a las posesiones, lo tienen muy claro. Lo que más le preocupa a los habitantes
de la comunidad distante en las alturas del Himalaya, es ser poseídos por un
espíritu maligno, por los fantasmas que se esconden en el bosque. Saben que si
bien pueden “curar” a las mujeres infértiles, también los conducen a la
enfermedad e incluso, hasta la muerte.
Visualizaciones de demonios
Estas personas que residen en el poblado de Bemni han abierto
tantas puertas al mundo de las tinieblas, que pueden visualizar a los demonios,
a los que llaman “fantasmas”. Por ejemplo, una noche de invierno, hace cuatro
años, Mohan Singh conoció a un demonio de este tipo.
Estaba recogiendo madera en el bosque cuando un hombre extraño se
le acercó y le preguntó: "¿Por qué está cortando ese árbol?". Mohan
contó que el cielo se volvió negro de repente, como si hubiera sido
parcialmente cegado. El hombre lo agarró por la camisa. La palma de la mano del
fantasma estaba a un lado del cuerpo de Mohan, pero las puntas de sus dedos
alcanzaban hasta el otro lado.
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