Es imperativo que la Iglesia asuma
la tarea de extender sus territorios...
Una ciudad cualquiera de Latinoamérica. Grande. Ruidosa.
Autos que iban y venían raudos por las avenidas. Y desde lo alto, la vivienda
desvencijada, sin puertas ni ventanas que los vecinos aseguraban, se caía a
pedazos. “Ese sitio es tétrico”, se quejó una vecina. Otra dijo que los
viernes, en la noche, se realizaban allí extrañas ceremonias. “Jóvenes se
reúnen allí, se drogan gritan, ríen, y hacen cosas que escandalizan”, explicó.
Las paredes de la estructura estaban pintadas con diversos símbolos, poniendo
en evidencia que adoraban al diablo.
En lo que coincidían todos era en la racha de accidentes,
crímenes, peleas, rupturas matrimoniales y hasta abuso de menores que se
incrementaron ostensiblemente desde que comenzaron los extraños rituales.
Un grupo de cristianos, de una iglesia pequeña,
reconocieron que sitios como ese tenían mucha incidencia en contra de su labor
de evangelización y se dieron a la tarea de orar y ayunar para erradicar a
Satanás del barrio. Su decisión estuvo acompañada por múltiples y extraños
ataques del mundo de las tinieblas; sin embargo, persistieron.
Incluso, una noche, los jóvenes que se reunían en la casa
abandonada, atacaron el templo con piedras. Rompieron el techo. Profirieron
amenazas contra los creyentes.
En el poder de Jesucristo lograron vencer las tinieblas.
El poder demoníaco fue erradicado de aquél territorio y se pudo, no solamente
desarrollar jornadas de evangelización sino afianzar la siembra de nuevas
iglesias.
Si lo ignoramos, el enemigo toma fuerza
Es lo mismo que ocurre con muchas personas en todo el
mundo. Consideran que la existencia de Satanás y su cohorte de demonios se
circunscriben a mitología con demasiada inventiva. “Inconcebible que en pleno
siglo veintiuno, cuando el hombre avanza a pasos agigantados descubriendo las
maravillas del universo”, argumentó un científico al desestimar la solidez de
fundamentos bíblicos que refieren la existencia milenaria del ocultismo, y
restar importancia a los cultos satánicos que abundan por doquier.Pero, ¿es esto así? Sin duda que no. Satanás es real y
libra una enconada batalla para evitar la expansión del Reino de Dios.
El pasaje encierra varios aspectos de interés alrededor
del dominio que ejerce Satanás sobre los territorios y las personas.
Aprendemos, primero, que el Adversario es real, y viene a tentarnos
aprovechando cualquier circunstancia en nuestra vida. El pecado es el que le
otorga “derecho legal” para influenciar sobre el género humano y la tierra. Segundo, el enemigo espiritual tiene dominio sobre las
naciones. Ata a los hombres y mujeres a los deseos de la carne, lo que a su vez
le confiere poder (Cf. Romanos 13:14, Gálatas 5:18; 1 Pedro 1:13-15; 2:11)
Aprendemos, en tercer lugar, que el dominio del ejército
satánico es evidente en todas las naciones; cuarto, que él—nuestro
Acusador—tiene poder que si bien es limitado, es poder al fin y al cabo. Él lo
transfiere a quienes le sirven. Un joven pactó con él por chicas y popularidad
en la universidad. Y sí, obtuvo lo que pidió. No obstante, sólo disfrutó unos
cuantos meses de los privilegios porque Satanás comenzó a reclamarle la vida.
Lo atormentaba día y noche con ideas suicidas. El joven universitario no
soportó la enorme presión y terminó por quitarse la existencia. Recuerde que el diablo sólo vino a “robar, matas y
destruir”(Cf. Juan 10:10 a) Lo que comenzó como un juego inofensivo, terminó en
tragedia. Y en esa dirección, impedir la evangelización y siembra de nuevas
iglesias es una de sus prioridades hacia la que vuelca todos sus esfuerzos.
Pecado y maldición van de la mano
El pecado trajo maldición
al género humano y también a la tierra que habitaba, como señala el relato
sagrado refiriendo la sentencia de Dios: “Luego le dijo a la mujer: <> Y
al hombre le dijo: <>”(Génesis 3:16-19, El pueblo de Israel, pese a
ser el pueblo escogido por Dios, experimentó las maldiciones como consecuencia
del pecado, tal como lo denunció el profeta: “Todo Israel desobedeció tus
instrucciones, te dio la espalda y rehusó escuchar tu voz. Entonces ahora, a
causa de nuestro pecado, se han se han derramado sobre nosotros las maldiciones
solemnes y los juicios escritos en la ley de Moisés, siervo de Dios.”(Daniel
9:11,
¿Se ha preguntado alguna vez por qué hay una estrecha
relación entre la pobreza de muchos países con las prácticas animistas y de
adoración pagana entre sus habitantes? Ahora observe el panorama en naciones
cuyos moradores buscan a Dios. La prosperidad material es evidente y,
generalmente, progresiva, en la medida en que se produce esa inclinación de las
personas a colocar al Creador en el primer lugar de su existencia. Ahora, a este elemento sume otro más: infinidad de
personas en todo el planeta, se encuentran cegados por Satanás. Él con sus
artimañas impide que el Evangelio sea predicado. Domina sobre territorios, en
los que ha puesto no solamente maldición sino fuertes obstáculos para que
quienes residan allí, no sean salvos.Eso explica el por qué plantar una nueva congregación
puede resultar frustrante. Por muchos esfuerzos que se desarrollen, pareciera
que nada ocurre.
No podemos perder de vista el hecho de que urge proclamar el Evangelio aun cuando se oponga el mundo de las tinieblas...
! Tremendo error! Poco tiempo después comprobé que no
bastaba con la parte logística; era necesario movernos en el poder de Dios y,
ese movernos en el poder de Dios, implicaba tomarse territorios que por años
estuvieron en poder del mundo de las tinieblas. El panorama cambió
dramáticamente cuando decidimos adelantar la “toma de territorios” que íbamos a
evangelizar. Es cierto, librábamos una tremenda batalla espiritual, pero los resultados eran altamente eficaces y con mayores
probabilidades de tener sostenibilidad en el tiempo.
Esto lo encontré estrechamente ligado a la decisión del
pueblo de Dios de renunciar a su pecado, con el que estaban maldiciendo los
territorios que habitaban, lo que abría puertas al mundo de las tinieblas.
Cuando era nuestro amado Señor quien gobernaba, entonces todo—absolutamente
todo cambiaba. Las fortalezas de maldad eran derrotadas, ellos tomaban
conciencia de la importancia y necesidad de caminar en fidelidad con el
Creador, y las bendiciones comenzaban a fluir.
No lo olvide: Los
territorios que han sido maldecidos por el pecado del hombre, abren la puerta
al establecimiento de “fortalezas de maldad” Es así como hay países que se
caracterizan por altos índices de violencia, consumo de drogas, prostitución,
ruptura de matrimonios en cifras alarmantes, abuso a menores de edad
y un sinnúmero de hechos pecaminosos que destruyen la sociedad, que no tendría
espacio para describir en detalle. Tenga presente que el pecado de un
territorio abre puertas al enemigo. Y, cuando se abren puertas al Adversario
espiritual, se produce destrucción (Juan 10:10 a) Su propósito indeclinable es
causar nuestra muerte.
Volvernos a Dios es la
clave para recobrar el dominio de los territorios. La Biblia nos enseña que
sólo Dios es quien rompe la maldición de la tierra, y por ende, el Evangelio
podrá fluir eficazmente trayendo transformación al género humano. Él dijo:
“Puede ser que yo a veces cierre los cielos para que no llueva o mande
langostas para que devoren las cosechas o envíe plagas entre ustedes. Pero si
mi pueblo que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de
su conducta perversa, yo escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados y
restauraré la tierra.” (2 Crónicas 7:13, 14.Grábeselo en el corazón: El curso de su historia puede
cambiar y la del territorio que habita puede cambiar. Basta con volverse a
Dios.
Utilizando el poder sobrenatural
Del pasaje se desprenden elementos que le invito a
considerar cuidadosamente: El primero, que aun cuando estaban predicando el
evangelio, los discípulos experimentaban resistencia. Ellos no podían darse
cuenta, pero sí el Señor Jesús, quien les dijo: “: --Yo vi que Satanás caía del
cielo como un rayo...”
¿Comprende ahora la importancia de tomar territorios,
pero primero en oración? Recuerde que también fue el Señor Jesús quien dijo a
sus discípulos tras advertirles que Satanás se les había opuesto: “…Yo les he
dado poder para que ni las serpientes ni los escorpiones les hagan daño, y para
que derroten a Satanás, su enemigo.”(Lucas 10:17-20.
¿Por qué habría de darnos ese “poder” sino fuera para
enfrentar los ataques de nuestro adversario espiritual? Piénselo por un
instante: la guerra contra el mundo de la maldad también forma parte del
alistamiento cuando vamos a evangelizar y sembrar nuevas iglesias.
“El que está quieto se deja quiero”, me dijo un líder
cristiano después de leer algunos de mis artículos: “No comprendo por qué usted
se empecina en andar alborotando al demonio a toda hora. ¡Déjelo quieto!”. Como
él, hay muchos. Incluso pastores que no encuentran relación entre un proceso
serio de evangelización y siembra de nuevas iglesias y la guerra espiritual.No obstante, los hechos
demuestran que los tropiezos para que el evangelio sea proclamado tiene buena
parte de su origen en la oposición de Satanás, como advirtió el apóstol Pablo:
“Si algunos no entienden nuestro evangelio, son aquellos que están perdidos,
pues el dios de este mundo los ha cegado y no pueden contemplar la gloriosa luz
de la buena noticia acerca de Cristo que brilla ante ellos…” (2 Corintios 4:3,
4.Esta realidad amerita que las estrategias orientadas a
proclamar las Buenas Nuevas de salvación involucren el componente de la oración
para enfrentar a las fuerzas territoriales que tienen asiento en pueblos y
ciudades.
Recuerde siempre que a
nuestro enemigo espiritual lo enfrentamos con armas espirituales como escribió
el apóstol en su carta a los creyentes de Corinto en donde la evangelización
fue obstaculizada muchas veces por el accionar de las tinieblas: “Si, es
cierto, vivimos en este mundo, pero nunca actuamos como el mundo para ganar
nuestras batallas. Para destruir las fortalezas del mal, no empleados armas
humanas, sino armas del poder de Dios. Así podemos destruir la altivez de
cualquier argumento y cualquier muralla que pretenda interponerse para que el
hombre conozca a Dios.”(2 Corintios 10:3-5,Es cierto que nuestro
adversario tiene serias limitaciones; sin embargo, tiene poder. Recuerde; se lo
otorga al género humano mediante el pecado y sabe que aún tiene la capacidad de
generar problemas ejerciendo influencia sobre el mundo físico desde la
dimensión espiritual, nos asecha, como advirtió el apóstol Pedro: “Tengan
cuidado y estén siempre alertas, pues su enemigo el diablo, anda como león
rugiente buscando a quien devorar. Resistan sus ataques manteniéndose firmes en
la fe…”(1 Pedro 5:8, 9.El enemigo espiritual no se queda quiero. Trabaja
veinticuatro horas, siete días, todo el año. No podemos descuidarnos ni un solo
minuto porque él querrá impedirnos la extensión del Evangelio y el
establecimiento de nuevas congregaciones. Es necesario que libremos las
batallas en oración, sabiendo que nos queda poco tiempo (Cf. 1 Tesalonicenses
5:17; Génesis 3:1; 1 Crónicas 21:1; Mateo 4:1-11; Lucas 11:18; Apocalipsis
12:9)
El enemigo despliega toda su artillería
Como cristianos comprometidos, usted y yo estamos en la
línea de batalla. Si queremos avanzar en la extensión del Reino de Dios,
debemos estar preparados para dar la batalla. No olvide que Satanás tratará de
impedir a toda costa que invadamos con el Evangelio transformador de
Jesucristo, las áreas geográficas sobre las cuales gobierna.
¡Satanás pone tropiezos! Olvida que Cristo lo venció en
la cruz, y en medio de su tozudez, persiste desplegando ataques contra el Reino
de Dios. Cuando Jesús les ordenó que
salieran del hombre, “Los demonios le rogaron a Jesús que no los mandara al
abismo, donde se castiga a los demonios. Cerca de ahí, en un cerro, había
muchos cerdos comiendo. Los demonios le suplicaron a Jesús que los dejara
entrar en esos animales, y él les dijo permiso.”(Lucas 8:31, 32,
¿Cuál era el motivo de
aquellos seres inicuos? Quedarse en Gadara, que consideraban territorio de su
propiedad. Dominaba sobre sinnúmero de per4sdonas hasta tal punto que, una vez
libertado aquel hombre y tras precipitarse los cerdos endemoniados en el mar,
“…los habitantes de la región de Gerasa le rogaron a Jesús que se fuera de
allí, porque tenían mucho miedo.”(Lucas 4:37.
Nuestro enemigo espiritual ejerce dominio sobre áreas
geográficas específicas. Usted y yo, como cristianos comprometidos, estamos
llamados a recobrar esos territorios. Lo hacemos extendiendo el Reino de Dios
mediante la proclamación del Evangelio. Es una arremetida que emprendemos mediante oración y la
identificación de los puntos donde opera el mundo de las tinieblas. Batallamos
en oración y clamor, y tenemos asegurada la victoria.El mapeo espiritual, como se denomina a la cartografía,
debemos realizarlo de una búsqueda sincera de Dios.
Mapeo espiritual, clave para expulsar a Satanás del
territorio
Desde la antigüedad encontramos pasajes Escriturales que
nos corroboran el que los patriarcas conocían la realidad y consecuencias de
los espíritus territoriales. Hasta tanto se eliminaran ídolos y lugares de
adoración cúltica, el mundo de las tinieblas tenía “derecho legal” para operar
en un país o una región determinada. A las puertas de la tierra
prometida, Dios le habló a Moisés y al pueblo de Israel: “«Habla con los
israelitas y diles que, una vez que crucen el Jordán y entren en Canaán,
deberán expulsar del país a todos sus habitantes y destruir a todos los ídolos
e imágenes fundidas que ellos tienen. Ordénales que arrasen todos sus
santuarios paganos y conquisten la tierra y la habiten, porque yo se la he dado
a ellos como heredad.”(Números 33:50-53.Observe que hasta tanto erradicaran todo vínculo con los
pueblos paganos, adoradores de ídolos y dioses de las tinieblas, les iba a
resultar imposible tomar la tierra que Dios les daba en posesión.Los demonios establecen potestades en áreas geográficas
específicas, lo que explica que haya ciudades con mayor índice de violencia,
manifestaciones de delincuencia y accidentes de tránsito, entre otros.
Igual nosotros hoy: damos
la batalla previa a la posesión de un área geográfica específica para evangelizarla
y sembrar allí nuevas iglesias. Es fundamental que asumamos ese papel
protagónico con las armas espirituales de que disponemos: oración y ayuno como
explica el autor y conferencista internacional, Frank Marzullo: “Si quiere
ganar su ciudad, su iglesia, su hogar, su negocio para Jesús, hay que empezar
aquí. En el Nombre de Jesús hay que atar el poder de los espíritus que Satanás
ha asignado a fin de que gobiernen sobre áreas en particular.”
Además de debilitar el accionar del mundo satánico, es
necesario compartir con las almas la importancia de sacar el anatema de los
hogares. Que haya una renuncia voluntaria a toda atadura con el ocultismo. Es
un paso fundamental para que comencemos a recuperar territorios.
necesita hoy un evangelismo
comprometido, militante y que
no descarte la guerra espiritual
Las caminatas de oración, tomando para Cristo
territorios, constituyen una opción importante orientada a derribar fortalezas
como negocios de prostitución, discotecas, cantinas, centros de espiritismo,
moteles y otros “puntos de contacto” mediante los cuales Satanás tiene “derecho
legal” a gobernar sobre un área específica. No lo olvide: es imperativo ejercer nuestra autoridad en
Jesucristo y sacarlo de nuestros territorios para lograr resultados eficaces en
la proclamación de las Buenas Nuevas y la siembra de lugares donde se reúnan
los creyentes.
Ejerciendo autoridad en Cristo
Con frecuencia veo cristianos desgastándose en griterías
y zapateos, en su convencimiento de que así echarán fuera a Satanás y sus
huestes de los territorios que pretenden recobrar. Tremendo error. Él no se va
por los espectáculos con tinte religioso ni por las bullarangas. Él se va
porque ejercemos nuestra autoridad en Cristo y, como militantes del ejército de
Dios, mantenemos una estrecha dependencia de Él en oración. El Señor Jesús enseñó:
“Ahora bien, nadie puede entrar en la casa de alguien fuerte y arrebatarle sus
bienes a menos que primero lo ate. Sólo entonces podrá robar su casa.”(Marcos
3:27
Cuando identificamos manifestaciones demoníacas en una
persona o corroboramos el dominio territorial que Satanás ejerce en un objeto o
área geográfica en particular, procedemos a atar las fuerzas de maldad en el
nombre de Jesucristo. No es un asunto de frases repetidas y sin sentido o de “fórmulas”
preconcebidas, sino—y permítame insistirle—de ejercer autoridad en Cristo y
mantenernos unidos a Él. En ese orden de ideas es
fundamental que conozcamos con detenimiento el terreno sobre el que vamos a
trabajar a que nos enfrentamos, tanto en el plano social, económico, cultural
como religioso e, incluso, de áreas por años en manos del ocultismo. La toma de
los territorios debe ir de mano de la oración (Cf. Ezequiel 4:1-3) Recuerde que
donde ha primado el pecado y la idolatría, los territorios son
maldecidos por causa del hombre (Cf. Éxodo 32:1-5; Ezequiel 8:5-10)
Esta no es una idea nueva ni fruto del fanatismo
religioso, sino una realidad como se encuentra ampliamente documentado en
libros, revistas, folletos, investigaciones y material que usted puede
descargar fácilmente de la Internet. Por siglos y en todas las culturas, fue común por la fuerza
de la tradición cultural, que la fundación de pueblos y ciudades estuviera
precedida de rituales en los que se consagraba los pueblos y ciudades a los
dioses en los que creyera en el respectivo país, y en nuestras naciones de
trasfondo católico, se entregaban esas áreas geográficas a santos o deidades.Esta consagración territorial termina abriendo puertas al
establecimiento de potestades espirituales de maldad que, en muchos casos,
explican por qué muchos pueblos y ciudades enfrentan altos índices de
violencia, muerte, enfermedad, ataduras a las drogas, prostitución, brujería y
hechicería entre otros muchos fenómenos socio-religiosos.Por ejemplo, la fundación de La Plata, en Argentina,
estuvo antecedida por el entierro de un cofre con documentación sobre el
proceso fundacional, y la posterior construcción de un monumento, en la Plaza
Moreno. La ceremonia fue impulsada y presidida por Darío Rocha, un masón de
alto grado, el 19 de noviembre de 1882.La plaza principal de ese centro urbano fue trazada por
un arquitecto masón, a instancias de Rocha quien trajo de Egipto momias,
algunas de las cuales se encuentran en distintos lugares de la metrópoli.Ese hecho y otros tuvieron directa incidencia en las
múltiples dificultades para adelantar procesos de evangelización y siembra de
iglesias.
Identificación socio-religiosa del territorio
las Buenas Nuevas y, guiados por el
Señor, abrir nuevos espacios de reunión...
Hay varios aspectos para tener en cuenta en el proceso de
identificar si hay potestades territoriales, lo que facilita las acciones
orientadas a desalojar ese gobierno del mundo de las tinieblas como paso previo
a la proclamación de las Buenas Nuevas de Salvación. El equipo de siembra de nuevas iglesias debe darse a la
tarea de desarrollar constantes incursiones al sector que se va a conquistar
para Cristo con el propósito de evangelizar y establecer sitios de reunión.
¿Recuerda la avanzada previa que hicieron los doce espías del pueblo de Israel
al territorio que iban a tomar? Le invito para que lea el pasaje conmigo:“Dios le dijo a Moisés:
«Envía algunos hombres a Canaán para que exploren el territorio que les voy a
dar. Que vaya un jefe de cada tribu». Así que Moisés envió desde el desierto de
Parán a doce jefes de los israelitas, tal como Dios se lo había mandado… Luego
Moisés envió a los jefes israelitas a explorar el territorio de Canaán. Les
dijo: «Vayan por el desierto hasta llegar a las montañas. Fíjense en el país y
en la gente que allí vive, si es gente fuerte o débil, y si son muchos o pocos.
Fíjense también cómo han construido sus ciudades, y si son fuertes o frágiles
como tiendas de campaña. Vean si su territorio tiene árboles, si es bueno y da
muchos frutos, o si es malo y sin frutos. No sean miedosos, y traigan de allá
algo de lo que la tierra produce».”(Números 13:1-4;17-20.
Cuando desarrollamos este tipo de trabajo previo, podemos
establecer –o al menos tener una aproximación—a cómo piensa la gente del lugar,
sus principales espacios de reunión, si hay creencias específicas que ameritan
análisis. Reviste importancia evaluar cuáles son las creencias
arraigadas en los moradores del lugar, si hay imágenes o ídolos que forman
parte de su tradición religiosa, el grado de aceptación que han tenido otras
iglesias cristianas, las festividades tradicionales y de qué tipo.
En esta auscultación resulta valioso hablar con los
pastores de la zona para que nos relaten cómo ha sido su experiencia, e
incluso, saber si hubo situaciones específicas y contrarias que enfrentaron en
el proceso de sembrar la comunidad de creyentes. Esa será una información
valiosa para nosotros. Es más, cuando cartografiamos el área en la que
trabajaremos tanto en la proclamación del Evangelio como el establecimiento de
un sitio de reunión, es importante marcar dónde quedan las iglesias cristianas
y templos católicos. Resulta útil también tener demarcados lugares de
cantinas, bares, casas de prostitución, moteles o residencias, centros de Nueva
Era o de espiritismo, almacenes de productos esotéricos, entre otros.
¿Cuál es el propósito de este trabajo?
Si estamos debidamente
preparados, tendremos claridad o al menos un vislumbre muy aproximado de qué
está ocurriendo. Y nuestro amado Padre completa esa tarea revelándonos qué
puede entorpecer los procesos de evangelización y plantación de nuevas iglesias
ya que "Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, pero las
reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que
nosotros podamos hacer todas las palabras de esta ley" (Deuteronomio 29:29.
Si conocemos a nuestro adversario, podemos impedir su
accionar (Cf. Santiago 4:7; 1 Tesalonicenses 2:18; Apocalipsis 20) ya que no
desconocemos que anda por doquiera procurando dañar a los creyentes (Cf. 1
Pedro 5:8). Tenga siempre presente lo
que enseña nuestro amado Dios y Padre celestial: “…No con ejército, ni con
fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”(Zacarías 4:6.
Traigo a colación al
reverendo Hank Kunneman cuando escribe: “Tenemos poder sobre el diablo para
echarlo tanto de nuestras vidas como de las vidas de los demás. Algunas
personas, sin embargo, quieren seguir atadas, y les gustan sus fortalezas demoníacas;
sólo les disgustan el dolor y el
sufrimiento que producen la esclavitud. En vez de obrar para ser liberados
eligen pasar “un día más con las ranas”… Levántese, sacúdase, y decida que esto
es lo que quiere. La oscuridad no puede morar con la luz. Los demonios odian la
rectitud, y el poder de la unción de Dios rompe todo yugo y deshace toda pesada
carga en su vida.”
Ejerciendo autoridad sobre el mundo de las tinieblas
vamos a lograr el propósito que por años nos ha movido: conquistar pueblos y
ciudades para el Reino de Dios y sembrar allí nuevas iglesias.
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