No
permita que el adversario le domine...
El
servicio cristiano estaba muy concurrido. Simón, el diácono, calculó que habría
800 personas en el auditorio. El calor era insoportable y aunque estaban
funcionando todos los ventiladores, la brisa artificial a duras penas cubría un
segmento de los concurrentes. Pese a la incomodidad, la predicación mantenía
absortos a todos.
--Padre,
ordeno en el Nombre de Jesús que todo espíritu de maldad salga ahora mismo--,
dijo el pastor desde la plataforma.
Esas
pocas palabras desencadenaron una tormenta y en varios lugares se manifestaron
personas afectadas por los demonios.
Simón
y otras muchas personas no entendían por qué razón muchos de los cristianos de
muchos años de pronto convulsionaban la y cambiaban la voz.
--¿Cómo
puede ocurrir esto?—le comentó a su esposa aquella noche mientras tomaban la
cena, visiblemente preocupado.
Sin
duda usted habrá escuchado o presenciado casos así. Y surgen muchas preguntas,
apenas natural: ¿Qué ocurre con el cristiano cuando está ante ataques de los
demonios que lo oprimen?¿Puede conservarse la liberación?¿Si pecar, un
cristiano puede ser oprimido por el mundo de las tinieblas?
Los
demonios al ataque
Aun
cuando seamos cristianos, el enemigo está buscando a quién destruir (Cf. 1
Pedro 5:8; Juan 10:10 a). Por ese motivo, no podemos descuidarnos.
Quizá
usted me dirá: “Es imposible que el Adversario espiritual cause daño a un
creyente”. Es el argumento de infinidad de personas que, una vez se convierten
a Cristo, consideran tener a disposición un seguro contra influencia demoníaca.
¡Tremendo error!
Al
respecto, John Eckardt, reconocida autoridad en el tema de la guerra
espiritual, señala que: “Los demonios pueden habitar en aquellas áreas
particulares de la vida del cristiano y, sin embargo, los demonios no pueden
habitar dentro del espíritu del cristiano, porque es donde Jesús y el Espíritu
Santo habitan. Luego, cuando nosotros decimos que un cristiano está poseído o
demonizado, no decimos que un cristiano
puede tener demonios en su espíritu, pero esa persona puede tener
demonios en partes del ama y cuerpo físico”( ¿Cómo ministrar liberación?. John
Eckhardt. “¿Puede un cristiano tener un demonio?”. Editorial Certeza. EE.UU.
2005. Pg. 34)
No
olvide que los seres humanos nos componemos por tres partes claramente
definidas por el apóstol Pablo cuando escribió sobre espíritu, alma y cuerpo
(Cf. 1 Tesalonicenses 5:23)
El
Señor Jesús aludió a la necesidad de no dejar que nuestro ser quede sin
protección una vez se produce la liberación de espíritus demoníacos: “Cuando un
espíritu maligno sale de una persona, va al desierto en busca de descanso, pero
como no lo encuentra, dice: “Volveré a la persona de la cual salí”.”(Lucas
11:24. Nueva Traducción Viviente)
Si
el cristiano persiste en pecar, está abriendo puertas al mundo de las
tinieblas. Él es muy astuto y no desperdicia oportunidad.
Conozco
de personas que incluso están en el liderazgo, que reinciden en consultar
pornografía, mantener romances, han caído en adulterio o incluso, en medio de
la desesperación por alguna situación crítica, consultaron el horóscopo, la
carta astral o el tarot. ¡Abrieron puertas a Satanás y sus secuaces! Y nuestro
opositor, genera influencia, angustia y desasosiego en quien incurre en esta
situación.
Usted
se preguntará, Y ¿qué de aquellos que sin pecar, se ven oprimidos por el
enemigo espiritual? Puede obedecer a traumas de la niñez o quizá momentos que
marcaron la vida de creyente y que, en el momento de la conversión, no fueron
atendidos. No se les ministró y siguen latentes, causando problemas.
Ese
hecho constituye una oportunidad de oro para el mundo de las tinieblas que
genera opresión. Nuevamente es a John Eckhardt a quien cito para ayudar a
dilucidar el tema.
“Personalmente
no tengo tanto problema con la palabra poseído como algunos cristianos lo
tienen. De hecho, para mí la palabra
demonizado suena peor. Cuando miré la palabra poseído, una definición,
simplemente significa ocupado. Mi conclusión es que si un demonio ocupa tu
talón, ocupa parte de ti. Esto no significa que ocupa tu espíritu, alma y
cuerpo. Si ocupa una pequeña porción, tal como un órgano físico en tu cuerpo, o
un espíritu de enfermedad, luego hay parte de posesión en algún grado”(¿Cómo
ministrar liberación?. John Eckhardt. “¿Puede un cristiano tener un demonio?”.
Editorial Certeza. EE.UU. 2005. Pg. 33)
Es
necesario renunciar a toda puerta abierta al mundo del ocultismo antes de
conocer a Cristo. La persona debe ser consciente del peligro que corre y
proceder a la respectiva renuncia.
Mantenernos
en intimidad con Dios
Si
usted fue liberado de posesión demoníaca, ahora en su condición de cristiano
debe permanecer asido de la mano de Dios. No se descuide.
El
Señor Jesús enseñó que: “De modo que regresa y encuentra que su antigua casa
está barrida y en orden. Entonces el espíritu busca a otros siete espíritus más
malignos que él, y todos entran en la persona y viven allí. Y entonces esa
persona queda peor que antes”(Lucas 11:25, 26. Nueva Traducción Viviente)
Recuerdo
el caso del líder de jóvenes en una congregación a la que me invitaron para
dictar una conferencia sobre Guerra Espiritual. El chico relató que antes de
conocer a Cristo había practicado actos de inmoralidad. “Aun cuando camino con
Cristo hoy día, las tentaciones son muy fuertes”, relató.
Es
evidente que el enemigo espiritual querrá seguir poniendo tropiezo. Por ese
motivo, bajo ninguna circunstancia podemos descuidarnos; antes bien, es
aconsejable mantenernos unidos a Dios en oración y en la meditación de Su
Palabra. Nos asegura protección frente a los ataques reiterados de las
tinieblas y las tentaciones que pone a nuestro paso. Es cierto, no las podemos
evitar, pero fortalecidos en el Señor, podemos vencer.
Posesión
o influencia
Una
persona que no tiene a Cristo Jesús en su vida, está expuesta a la posesión
demoníaca. No podemos olvidar que por estar distanciado de Dios, abre puertas
de múltiples maneras a lo oculto y en general, al mundo de las tinieblas.
En
el caso del creyente, si abre puertas nuevamente, se desencadena una opresión
demoníaca. El enemigo toma ventaja. Primero inunda la mente con pensamientos de
maldad con el fin de ir ganando terreno. ¡No podemos descuidarnos jamás!
El
Señor Jesús nos delegó una tarea: recobrar esos territorios donde hoy domina el
enemigo espiritual y ministrar libertad a los cautivos: “Estas señales
milagrosas acompañarán a los que creen: expulsarán demonios en mi nombre y
hablarán nuevos idiomas… ”(Marcos 16:17. Nueva Traducción Viviente)
No
olvide que tenemos autoridad para echar fuera demonios. Es una tarea que nos
delegó Jesucristo, dándonos poder para ministrar. Además, el enemigo espiritual
está vencido.
A
propósito: Hoy es el día oportuno para que le abra las puertas de su corazón a
Jesucristo. Puedo asegurarle que jamás se arrepentirá. Él será quien transforme
todo su ser. No deje pasar este momento y recíbalo en su corazón como su único
y suficiente Salvador.
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